10/07/2008
ENTRE TAMERA Y LA COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADO GERMINAN LAS SEMILLAS DEL PORVENIR
Héctor José Arenas A.
En diferentes lugares de la tierra emerge una nueva cultura de vida en medio de una atmosfera bélica que se enrarece con el derrumbe irrefrenable de la globalización neoliberal. Así como brotan las florecillas en el campo sobre el humus de los viejos organismos , asi germinan nuevas formas habitar la tierra nutridas en saberes ancestrales. Por leyes espirituales cuyo sentido apenas intuimos , en aquellos territorios más indeciblemente golpeados por la violencia y el horror , brotan con mas fiera intensidad las formas de vida que prefiguran un porvenir posible enraizado en la dignidad , en el sentimiento insondable del amor y en las armonías sutiles con la nave – madre - tierra.
Son micro culturas frágiles y tan tenues como las primeras luces del amanecer. Por su tamaño podrían pasar desapercibidas o ser consideradas como irrelevantes , pero la formidable potencia vital que encierran en su singular evolución y en la sorprendente diversidad que se manifiesta en múltiples lugares del planeta , revela que en sí mismas y en su vertiginosa interconexión y aprendizajes mutuos , se encuentran las claves de un devenir opuesto al modelo suicida que tanta devastación ha instaurado en la naturaleza, en el tejido social y en los universos interiores. Asistimos a la irrefrenable comunicación de estas micro culturas con multitudes crecientes que rechazan conciente o inconcientemente la cultura enferma, agotada y agónica que ahora se desintegra sin remedio; ellas son parte de las dinámicas comunitarias que El famoso biólogo Lynn Margulis observo: “Si queremos
sobrevivir a la crisis social y ecológica que hemos creado, vamos a vernos forzados a entrar en espectaculares dinámicas comunitarias completamente nuevas.”
Una democracia de la tierra y la vida irrumpe a lo largo y ancho del planeta . Este nuevo sentido molecular que emerge en diversos lugares comprende el valor del cuidado local de la tierra , las aguas y los bosques, y revaloriza los saberes ancestrales y locales que han resistido la pavorosa dinámica destructiva que se ha desarrollado en los últimos 150 años ; cuida y comparte las semillas en lugar de apropiarse de ellas y manipularlas con fines comerciales; desoye el mandato de supresión de los otros como enemigos en una competencia sin limites , privilegiando en cambio el valor de la cooperación; no se somete a la laminación de la valoración monetaria excluyente ; recupera el valor de la memoria no para alimentar rencores y odios, pero si para construir las condiciones que eviten la repetición de la rueda del horror ; enfrenta y abandona sin contemplación la comprensión del ser femenino desde la estructura de dominio y opresión patriarcal; recupera y valora en lo profundo saberes de infinita potencia emancipadora como los investigados por Casilda Rodrigañez sobre la mujer, la sexualidad, la maternidad y el parto orgásmico: www.casildarodrigañez.org .
Los encuentros y la comunicación independiente horadan el manto de acero que desinforma y genera la sensación de soledad e impotencia en el rechazo a una mecánica absurda y destructiva que fue puesta en marcha al ritmo de la sumatoria de los egoísmos ciegos. Los encuentros y la comunicación independiente vencen la manipulación a gran escala que utiliza todas las astutas posibilidades producidas por la investigación sobre la forma como funciona la mente y la conducta para mantener la imposición del modelo suicida. La labor espiritual de millares y millares de comunidades que no han vendido sus conciencias ni han convertido el substrato espiritual en mercancía para manipular los colectivos y engordar los bolsillos, estremece y despierta al mundo comunicando luz y aliento en donde imperaban las miasmas y sus penumbras. ¿De que manera pueden explicarse hechos insólitos como la creciente e inabarcable marea de una cultura diversa que emerge allí y aquí, que armoniza ciencia genuina y creación artística sin que exista precio que condicione su silencio o module hacia la baja el tono de su expresión?
¿Que tipo de energía puede mover en este mes de octubre a un amplio grupo de ciudadanos europeos , estadounidenses, del Sur de América , África y del Medio Oriente a venir desde Tamera , una asombrosa Ecoaldea ubicada en el sur de Portugal (www.tamera.org) , y desde otros lugares de la tierra, para realizar una peregrinación en el corazón martirizado del Urabá y organizar en el territorio de la heroica Comunidad de Paz de San José de Apartadó ( www.cdpsanjose.org ) un Campus Global de Paz en el que se compartirán múltiples saberes sobre las raíces de la paz cotidiana germinados en la investigación y la experimentación de muchos años inspiradas por el anhelo de aportar en la globalización de la paz , junto con los saberes de paz locales fraguados en medio de la mas cobarde y vil persecución que ha ayuntado a mercenarios con integrantes de la fuerza publica que constitucionalmente tendrían que proteger la población en lugar de masacrarla?
Ubicación de la población de San José de Apartadó en el Golfo del Urabá antioqueño.
Luis Eduardo Guerra, líder excepcional de la Comunidad de Paz por su honestidad , capacidades naturales y valor, narró el origen de la Comunidad de Paz de San José de Apartado, un mes antes de ser masacrado el 21 de febrero del 2005 junto a tres niños y tres adultos. Fue como consecuencia de todo el conflicto que hubo en la región desde el 95, todo el desarrollo del proyecto paramilitar, el exterminio de la Unión Patriótica del Partido Comunista y en general de todas las organizaciones populares que había en la región. Cuando se dio todo este exterminio a sangre y fuego por parte de las fuerzas militares y los paramilitares, las comunidades campesinas de San José de Apartadó, los que habitábamos las veredas, quedamos completamente solos y sufriendo todas las agresiones del ejército y los paramilitares. La gran mayoría de las 32 comunidades que existían se tuvieron que desplazar y nosotros, los que estábamos todavía en 11 comunidades, decidimos buscar apoyo en la Iglesia para ver qué podíamos hacer: si nos dejábamos matar ahí, si nos teníamos que ir... porque la gran mayoría no teníamos a donde irnos. Y ahí se inicia la posibilidad de que con el apoyo de la Iglesia y de algunas ONG nacionales se hiciera una propuesta. Inicialmente se trataba de buscar territorios humanitarios para concentrarnos ahí y pedirles respeto a todos los actores armados, incluyendo el Estado, los paramilitares y la insurgencia. (http://www.paxsocial.com.ar/entrevista%20a%20luis%20e%20guerra.htm)
Tres años y medio después de la masacre que horrorizo al mundo y que la mayor parte de los medios de comunicación han mantenido en la ignorancia y el olvido, los integrantes de Tamera han llegado a Colombia para realizar un campus global de paz en el territorio de una comunidad sobre la cual aun no han dejado de sucederse las amenazas y los atentados.
Tan solo el arribo a Bogotá y al valle Interandino sorprendió a los integrantes de Tamera cuya opción por una alimentación que no proviene de la crueldad y el sacrificio de los animales forma parte de una construcción de sentido más amplia y profunda que contempla recrear las relaciones con las otras formas de vida como fundamento de relaciones no violentas entre los seres humanos. Alojados en un hostal del Barrio La Candelaria se asombraron ante la cantidad de armas y uniformes que se exhiben en la ciudad como parte principal de una muy dudosa forma de comprender la Seguridad. La espiritualidad de la geografía del altiplano colindante con el páramo más grande del mundo fue captada al instante por sus sensibilidades fraguadas en la percepción del tejido sutil que une a todo con todo. La ceremonia del Yage - la Ayahuasca - formó parte de su preparación para el peregrinaje que se inicio este 1 de septiembre. La visión que abre la planta permitió contemplar hace unos días que los tiempos del espanto, el horror, la miseria no solo material y la confrontación, pasaran, y vendrán los tiempos de las armonías, del fin de la guerra entre los sexos, de las buenas ideas y los sentimientos nobles. El mundo que hoy tenemos no guarda relación con las sabidurías milenarias, con la inteligencia colectiva, con el conocimiento reunido y con las insospechadas posibilidades de genuino bien estar que podría disfrutar la humanidad arrojando a los armarios del olvido los códigos de miedo, propiedad y competencia fratricida que imperan sobre el accionar cotidiano.
En el ensayo Teoría de la Sanación Global , un esclarecedor escrito elaborado en la atmosfera de Tamera por Dieter Duhm, y traducido al castellano por Guiomar Pérez Rendón, se afirma: La humanidad de hoy en día ha perdido el ancla. No sólo vivimos en una globalización de violencia externa, sino también en una globalización de alineación humana y pérdida de las raíces. Las guerras no están ocurriendo sólo a nivel militar, sino al nivel del amor. Millones de personas llevan consigo los dolores del abandono y del fracaso en las relaciones amorosas. En los corazones de los niños abandonados y traicionados nace el potencial para la violencia y se descarga en el mundo de hoy………..
En América Latina, se están quemando pueblos y campos para forzar el poder de las multinacionales a través de las “zonas de libre comercio”. En los campos de trabajo del Tíbet montados por los chinos, mujeres y hombres, separados de sus familias, mueren de hambre. En Afganistán los niños lloran, sufren el dolor de las quemaduras por bombas americanas. En Palestina un muro de 8 metros de altura pasa a través de jardines, patios de colegios y barrios. En Chechenia dispararon bazucas para que un presidente ruso pudiera ganar sus elecciones.
En Europa Occidental, las indescriptibles atrocidades cometidas por el belga Dutroux están llevando a detectar una mafia de pornografía infantil que se extiende a las más altas esferas gubernamentales. El dolor indecible de las víctimas y sus familias....... me faltan las palabras………..
¿ Y con los animales? ¿Qué métodos se aplican para capturar y matar a los animales que se sirven como exquisiteces a la clientela gastronómica internacional, o para convertirlos en abrigos de piel para divas aburridas?........
Pero no es solo esto lo que existe: Hannes Wader cantaba: No sólo ocurren barbaries, desde hace tanto ya. He visto el amor, desde hace tanto ya, la fe, la valentía, la esperanza, la calidez resplandeciente,, y lo que sucede en el rostro de los niños. Desde hace tanto tiempo ya…….
Concientes del infinito valor que tiene la reunión de las tecnologías materiales, con los saberes sociales y espirituales sobre la génesis y el cuidado de las armonías básicas en la recreación de un mundo en el que lo necesario este garantizado para todas y todos y no prevalezcan los daños y la angustia de la necesidad elemental no cubierta y la incertidumbre temerosa ante el mañana, los integrantes de Tamera fueron sorprendidos - en el breve tiempo que estuvieron en la ciudad antes de viajar hacia San José de Apartado – por la miseria material imperante. No comprendieron como puede darse tanto sufrimiento humano por carencias vitales en medio de territorios de riquezas inverosímiles y con gentes tan laboriosas. Les sorprendió la existencia de los vendedores de minutos y contemplar la forma como todo se vende: desde las frutas y las artesanías en las calles, perseguidas bajo el argumento de utilizar el espacio publico mientras ninguna autoridad hace nada con relación al espacio publico envenenado por las emanaciones de los automóviles privados y el espacio publico invadido de ruido ensordecedor por sus bocinas y alarmas; hasta la venta de ciudades como Cartagena con el gancho del turismo sexual infantil, la venta de noticias para mantener al grueso de la población alienada sobre la circunstancia opresiva en la que se sobrevive, o la venta de elecciones democráticas en las que los dineros de diversos orígenes siguen siendo los determinantes.
Sin embargo, su comprensión fina de lo real les permite asegurar el aliento necesario para no desmayar ni por un instante. Saben que la paz genuina que se siembra con todo el espíritu y el amor, florece más temprano que tarde, y entonces no hay pausa en la creación de espacios activadores de paz genuina: El universo es una unidad viviente. Todas las cosas contenidas en el mundo se encuentran en una evolución coherente mutua. Cualquier cosa que ocurre se expande como una onda íntegra a través del tiempo y del espacio. Lo que ocurre en un lugar está pasando en todas partes (traducido en función y a escalas diferentes). Ni un guijarro puede moverse sin que algo le ocurra al todo. Y ninguna estrella se puede apagar sin que algo cambie en la Tierra. Cada suceso de guerra y cada suceso de amor deja tras de sí huellas en el más fino tejido de la biosfera. …..
No somos sólo receptores de la materia del mundo, sino que también somos sus activadores y sus órganos de dirección. Con cada acción, con cada pensamiento algo se modifica en la materia del mundo. Si al menos fuésemos capaces de acumular información compleja para la paz en un sitio cualquiera del mundo – que también tenga la capacidad de resistir fuerzas contrarias – entonces esta información puede ser eficaz en la entera noosfera de nuestro planeta. A partir de tales pensamientos nació el proyecto del Biotipo Curativo.
Lo que es posible para los humanos en la esfera tecnológica, es también posible en la esfera social, ecológica y en la espiritual. La inteligencia que fue capaz de desarrollar sistemas de brazos electrónicos, es igualmente capaz – si se enfoca de otra manera – de desarrollar sistemas de cohabitación no violenta en la Tierra.
En Tamera se tiene muy claro que la paz en el mundo exterior se corresponde con el grado de paz establecido en el mundo interior. Lo mismo que dicen las abuelas y los abuelos de los pueblos nativos de Abya Yala. También tienen claro que: No puede haber paz en la Tierra mientras haya guerra en el amor. No puede hablarse de paz con palabra de verdad mientras el universo interior este en guerra o la miseria afectiva y sexual sea la que prevalezca. En Colombia, por ejemplo, casi la totalidad de la comunicación publica es bélica; esconde, engaña, confunde, manipula, y promueve formas de valoración y de interpretación del amor que arrojan a los seres humanos hacia la angustia, la soledad opresiva, la violencia contra si mismos y la competencia fratricida. Al mismo tiempo casi la totalidad de formadores de opinión - excepto extraordinarias e invaluables excepciones que merecen todo el reconocimiento por su valor y el valor de la información y las ideas que comparten – afirman de labios para fuera querer la PAZ y la felicidad para las generaciones que irrumpen. Estos días, por ejemplo, han montado un show con el asesinato de un niño de once meses por su padre. Estos mismos adalides morales que hoy levantan sus voces guardaron ignominioso silencio con la masacre de niños en San José de Apartado el 21 de febrero de 2005, y nada dicen acerca de un orden económico genocida que se traduce en el asesinato diario por hambre y enfermedades curables de mas de 70 niños por cada mil que nacen en Colombia. Si la Justicia institucional velase en realidad por el bien colectivo algo tendría que ocurrir con estas factorías del odio, la impunidad y la estolidez que funcionan 24 horas al día.
El trabajo por la Paz es comprendido por la Comunidad de Tamera como: trabajo sanador y en él es central la construcción de la confianza. Si alguien pregunta qué significa la paz, la respuesta es que paz es confianza. Confianza entre seres humanos, entre amantes, entre padres e hijos, entre jóvenes y adultos; confianza entre mujeres que aman al mismo hombre; confianza entre hombres que aman a la misma mujer; confianza entre naciones; confianza entre el ser humano y el animal; entre el humano y la naturaleza; entre el humano y el mundo. El más profundo significado está en encontrar el código de la confianza…. El código de confianza de las nuevas comunidades se basa en la verdad y en la transparencia. Para que esto sea posible, las fuerzas eróticas tienen que aceptarse por completo e integrarse en la vida de la comunidad. Las antiguas separaciones de los deseos secretos y la moral sexual oficial tienen que desaparecer en favor de una integración sexual que no llame a la supresión ni a la mentira….
Gandhi dijo: “Tenemos que ser el cambio que deseamos ver en el mundo”…… El mundo necesita nuevos sistemas de manejo para conducir y curar las energías contenidas en la materia del mundo. Nuevos sistemas de manejo significa: nuevos sistemas de pensamiento, nuevos conceptos para la vida, y nuevos sistemas para la cooperación con las fuerzas desarrolladoras vitales…
Esta labor de integrar la investigación juiciosa sobre materia, energía, física quántica, ecología y teoría social con la meditación en torno a los procesos de experimentación social en búsqueda de la paz cotidiana, ha permitido alcanzar en Tamera los saberes y los devenires de paz y cooperación que asombran si se contemplan en toda su sencillez y su complejidad, en todo su significativo resplandor:
El esfuerzo humano y el orden divino volverán a unirse. Esto, por encima de todo, es el pensamiento básico de la curación: las reglas de la vida social-humana y las reglas de los órdenes vitales superiores tienen que llegar a un acuerdo mutuo. Los sistemas coherentes de información que están alineados y cooperan a todos los niveles de la vida, traen poderes que superan por mucho las adiciones mecánicas. El poder procedente del universo pasa por las estaciones retransmisoras del ser humano y por las estructuras que ha construido. Una vez allí, el poder se dirige hacia nuevas vías. Para que sean vías sanadoras, el mecanismo tiene que ser reconocido y corregido por medio de información nueva, para lo cual se necesita únicamente una condición previa: un número suficiente de seres humanos tienen que estar de acuerdo en cuanto a la dirección y el objetivo de las nuevas vías. Los nuevos centros que se desarrollarán como parte del plan de los Biotipos Curativos serán lugares en los que estos esquemas se hagan visibles, mediante la investigación y el estudio, a través de nuevas experiencias y mediante cooperación internacional.
Hasta ahora la mayor parte de lo que se conoce como Cooperación Internacional no ha sido más que una repugnante mascara colonial. Dineros que camuflados en un manto de ideas y sentimientos nobles, han estado dirigidos a asegurar el control territorial de áreas identificadas como valiosas por sus riquezas o su significado geoestratégico. Mientras tanto la comunicación y la cooperación genuina entre los pueblos del mundo han estado vedadas. Esta situación lamentable ha significado un retraso colosal en el avance hacia la resolución cooperativa y creadora de las principales amenazas que se ciernen sobre la especie, la diversidad de la vida y la tierra. Los caudales descomunales de sufrimiento humano y devastación generados por el narcotráfico son un ejemplo de ello. En Colombia los lucros descomunales producidos por ese negocio - que no pasan de ser una pequeña parte del margen de utilidad que arroja este rentable comercio-han sido puestos al servicio del control sangriento y bestial de territorios codiciados por la globalización corporativa, en reciprocidad han recibido licencia para sostener la exportación de los millones de kilogramos de cocaína cuyo mercado precisa convertir en adictos a franjas cada vez mas jóvenes de Europa y Estados Unidos. Fondos de cooperación internacional han sido utilizados para asegurar el control territorial de quienes se han lucrado con la exportación de cocaína, como se señala en el Informe elaborado por Moritz Tenthoff de Transnational Institute del mes de septiembre: “el programa de Familias Guardabosques y los Proyectos Productivos del Programa Presidencial contra Cultivos Ilícitos en Colombia han sido instrumentalizados para la legalización de estructuras paramilitares y la implementación de megaproyectos agroindustriales en la región del Urabá.”
http://www.tni.org/detail_page.phtml?act_id=18670&banner=banner2&keywords=
Casi la totalidad de las enormes cantidades de dinero que se genera a partir de tanto sufrimiento humano, tanto en las zonas de producción y exportación, como en las áreas de importación y consumo, se destina al consumo ostensivo, la expansión de grupos armados y el mantenimiento de estructuras de soberbia y poder que exigen la involución cultural de la población para sostener su dominio. En lugar de perfeccionar la humanidad y avivar la chispa divina que nos habita, la apagan y convierten a los seres humanos en monstruos. Anclan el sentido de la tierra en lo infernal en lugar de desatar el cauce creador que podría conducirnos a umbrales impensados de sutiles armonías entre los pueblos del mundo y un habitar responsable, curativo y grato de la tierra.
Los aportes puntuales de Tamera a un saber plural y no cerrado de la convivencia tienen resonancias que no nos son desconocidas en el sur de America. El sentido de comunidad, el valor de la palabra de verdad, la no represión y el cuidado del amor, el no odio y cautiverio abierto o disimulado sobre el ser femenino, la conciencia de la divinidad, el cuidado de la paz interior, el significado del origen de los alimentos, el valor infinito del cumplimiento deber como fundamento de la paz interior, son parte de una memoria antigua que no ha podido ser borrada del todo. En el ensayo Teoría de la Sanación Global, a cuya lectura y deliberación hemos querido invitar en este escrito, se anuncian así algunas de estas reglas:
Más allá de toda teoría, nombraré algunas de las reglas básicas de la sanación, que también son siempre reglas de la labor de la paz global en la manera en que son aprendidas y adaptadas por los estudiantes de la escuela de paz de Tamera: El afecto por todos los animales y todas las criaturas. La atención hacia todos los procesos en la naturaleza. La modestia en los puestos de liderazgo. La verdad en el amor, también cuando te encuentras en una relación, y amar a todos “de todas maneras”. La fórmula: No puedes ser fiel si no se te permite amar a otros. No a la maldad en la sexualidad. No a las promesas de matrimonio si se trata de contacto sexual. Mantenerse honesto pero sin tratar de forzar nada. Seguir el deseo sexual si se corresponde con los deseos del compañero o de la compañera. No al sexo infantil. (Sobra mencionarlo, pero lo digo porque hay que decirlo en estos tiempos tan confusos que corren). Transparencia y honestidad en la comunidad, incluso en las áreas más difíciles como las del amor, el sexo, el dinero y la autoridad. Ayuda y apoyo mutuo. Honestidad incondicional para con los amigos. No a los compromisos con los poderes de destrucción. No al odio contra los enemigos, porque mañana podrían ser nuestros amigos. No juzgar. Jesús decía: “No juzgues y así no serás juzgado”. Escoge tus palabras y tus acciones de forma que la paz surja en ti. (La lista puede ampliarse)
6/18/2008
Y LA POBREZA, ¿PARA CUÁNDO?
Prelatura de Humahuaca
El Obispo Prelado de Humahuaca, Mons. Pedro Olmedo en unión con los sacerdotes de su Presbiterio, quieren expresar públicamente su profunda preocupación ante la grave situación de pobreza, desocupación y desamparo en general que están sufriendo la mayor parte de la gente en la zona norte de la Provincia de Jujuy y en los Valles cordilleranos salteños.
No está en nuestro ánimo buscar la confrontación, pero sí reclamar soluciones inmediatas para problemas en los que va la vida de muchas personas. Queremos aclarar que no estamos en contra del CAMPO, ni de los derechos a la protesta y al enérgico reclamo que está protagonizando en estos meses. Nos parece muy justa la actitud reivindicatoria de su derecho a no ser saqueados y sobre todo el planteo de fondo que están haciendo, en concretar una más justa distribución de la riqueza que tenga en cuenta al interior. También valoramos los intentos de dialogo que ambas partes han puesto en marcha y que resultan todavía insuficientes, tal vez porque cuando se dialoga hay que ceder ambas partes y no atrincherarse en las propias posturas, pensando que siempre es el otro el que se equivoca. Es necesario el dialogo, más que nunca, en estos momentos de tensión, buscando siempre y en ambas partes el bien común, lo que nos ayude a crecer como patria de hermanos, en la que todos seamos iguales. Hecha esta aclaración decimos lo siguiente:
¡Ya está bien de “CAMPO vs GOBIERNO” y de “GOBIERNO vs CAMPO”!
Porque ya son demasiados días escuchando la misma historia, y porque eso está ocultando otras historias reales mucho más lamentables y más trascendentes en la vida de la mayoría de los ciudadanos. Porque a lo peor, “el árbol nos está impidiendo ver el bosque”
Queremos dejar claro que “el bosque” es mucho más que “el árbol”. Que el problema del CAMPO tal como se ha instalado en los medios y en el Gobierno es importante que se estudie y se le de solución, pero hemos de percibir que no es un problema (el de la soja y las mayores o menores retenciones )que atañe directamente a la mayoría de la ciudadanía, que hay otros problemas más agudos y que agobian a más gente que el problema así llamado del CAMPO. El interior, al menos en nuestra zona, y en otras muchas “periferias”, sigue estando relegado en muchos sentidos. Y es que, hermanos, hay gente que se está muriendo por falta de medicamentos, de insumos, de médicos y de atención en nuestros hospitales y puestos de salud, carentes en muchas ocasiones de lo más imprescindible. Una situación que no es solamente característica de nuestras Prelatura de Humahuaca zonas de trabajo jujeña y salteña, sino de otras muchas zonas del interior del país. Hay un desamparo sanitario evidente en la zona y en gran parte del interior.
Los que trabajan con la niñez advierten que la desnutrición, que parecía controlada, va en aumento. Que los comedores escolares y demás comedores infantiles o juveniles que hay en la zona, pretenden solucionar (¿tal vez ocultar?) una dura realidad de hambre y pobreza, pero es evidente que no lo consiguen, porque siguen con los magros presupuestos de años anteriores: es imposible que los niños y adolescentes puedan alimentarse hoy con 60 centavos
por día. Hay directores que hacen maravillas con esos 60 centavos, pero lo que no pueden hacer es milagros.
La vida se está poniendo muy cuesta arriba, se está volviendo muy dura para la mayoría de los habitantes. Admítase o no, la inflación se ha vuelto galopante.
No nos importan los datos “teledirigidos” del INDEC, o la pelea entre unos índices provinciales y los oficiales del Indec. Lo que está a la vista y nos golpea a todos son cosas tan sencillas y evidentes como que: hace unos meses un kgr. de pan costaba 3 pesos, o menos, y ahora cuesta 5 pesos o más; que un kilo de carne se compraba por 8 ó 12 pesos y ahora cuesta 16 ó 20, o más; que el litro deaceite que se conseguía a 3 pesos, ahora anda por los 8. Que la garrafa de gas de 15 kg. hoy anda por los 50 pesos.
A propósito: ¿Dónde quedaron las promesas de gas natural para poblaciones
importantes con gasoductos cercanos como, por ejemplo, en nuestra zona las ciudades de La Quiaca y Abra Pampa? Y ¡dónde quedó la implementación de la “garrafa social”? Omitimos una larga lista de artículos de primera necesidad (alimentarios, útiles escolares, herramientas, construcción …) que son inalcanzables porque duplicaron el precio.
Decir esto no es ir contra nadie, es ver la realidad palpable en cualquier negocio, no en grandes superficies comerciales que no existen en la mayoría de las zonas del interior. Mientras todo sube, los ingresos de los planes no lo hacen y si hace unos años 150 $ era poco, hoy es nada.
Nos preocupa la altísima desocupación en nuestra zona en la que no hay ni pequeñas, ni medianas ni grandes Empresas que puedan absorber tal desocupación, que por cierto va en aumento.
Tampoco la minería en nuestra zona está solucionando el problema de la desocupación, más bien añade otros problemas. Las Compañías mineras, que obtuvieron concesiones de explotación en la zona, generalmente no cumplen con el requisito de contratar exclusiva, o al menos mayoritariamente, a gente de la propia zona, llegando hasta traer considerable cantidad de gente del extranjero. Ni Compañías ni Gobierno están cumpliendo las más elementales normas de prevención de la contaminación ambiental.
El problema se agrava por la caída de muchos planes sociales, porque se va dejando afuera a muchos que vivían (o malvivían) gracias a los “míseros” subsidios de dichos planes.
Permítannos decir públicamente, y no se nos enojen, estimados gobernantes, que en esta nuestra patria, rica en pan y generosa productora de alimentos y bienes de consumo, capaz de alimentar a varios cientos de millones, con mucha más fuerza en este pobre suelo nuestro, la pobreza extrema sigue vigente, y sigue cobrándose víctimas, sigue golpeando a millones de argentinos.
No ha disminuido significativamente. Más bien se está agravando de nuevo. Se puede hablar de un 60% de habitantes en la zona que están por debajo de la línea de pobreza y se hunden cada vez más … Los datos oficiales nos dicen que en el NOA, bajo esta línea, se encuentran un 30,6% de personas y un 8,2% bajo la línea de la indigencia, en total un 38,8 % de pobres, nuestra percepción no es esa, es así: porque el precio de la mayor parte de los alimentos y bienes de consumo familiar se ha duplicado en los últimos meses, mientras los ingresos de la mayoría no aumentaron nada.
Los alimentos básicos de la “canasta familiar” o “canasta básica de alimentos”, se han vuelto inalcanzables para los que sobreviven a base de changas, para los minúsculos productores del campo, para los beneficiarios de los míseros planes sociales, para los empleados públicos contratados … ¡Y son miles y miles de personas! ¡Son mayoría en nuestra zona! Que es una zona deprimida económicamente, pero hay muchas zonas del país que se encuentran en la misma situación
Nos preocupa también la imparable migración: interna y hacia afuera. Por falta de políticas adecuadas, las comunidades campesinas se están vaciando y se están volcando en los barrios y periferias de las ciudades, con las consiguientes problemáticas de aglomeración, falta de vivienda digna, alcoholismo juvenil, pérdida de los valores ancestrales y comunitarios…
Y persiste también la forzosa migración hacia el sur en busca de trabajo, también con los consiguientes problemas: el principal de todos, el desarraigo familiar y de valores de identidad cultural.
Es también preocupante el debilitamiento y la pérdida de fidelidad a la propia identidad que notamos en los líderes y organizaciones comunales, que en años anteriores nacieron como una alternativa esperanzadora. Unos se venden, otros se dejan absorber por los esquemas gastados de los partidismos y el ansia de protagonismo y de dominio en detrimento de los valores comunitarios…
Esta pobreza que experimentamos en aumento es, con todo lo dicho, algo distinta a lo experimentado en otras épocas. El materialismo se nos va metiendo en todas partes, incluido entre los más pobres y aunque es cierto que la crisis va en aumento y golpea a los que menos tienen también lo es que estos hoy privilegian el tener algunas cosas por encima de necesidades básicas o más necesarias. En este sentido también constatamos una gran perdida de valores (personales, familiares y culturales), del aprecio por la dignidad humana, que se traduce en una lucha entre los mismos pobres, una lucha por la supervivencia. Y esto no es querer pintar un panorama sombrío sino una fotografía de la realidad, de una triste realidad que se constata en el día a día, en el que los que más tienen cada vez acumulan más y los que menos tienen cada vez alcanzan a menos.
Finalmente queremos expresar una sensación o percepción que nos decepciona ynos preocupa grandemente. Lo sentimos nosotros y lo siente la gente de las zonas del interior. La sensación de lejanía de los gobernantes, como falta de preocupación de los mismos por los problemas reales de gente que los votó, como falta de proyectos serios que den respuesta a las necesidades vitales de la gente.
Sí, hay una sensación reiteradamente confesada de desamparo total de la gente humilde. Estimados gobernantes, políticos, instituciones públicas, comunales, medios de comunicación, ¿no será ya hora de que dejemos otras ambiciones y menudencias y nos ocupemos todos de buscar soluciones a problemas tan acuciantes y graves de la situación actual de tantos miles de personas?
Por el Presbiterio:
Humahuaca, 03 de junio de 2008
Pedro Olmedo, Obispo
Ricardo Aparicio, Vicario general
Alfonso M. Sánchez M., Canciller secretario
5/10/2008
TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
LEJOS DEL VATICANO,CERCA DEL PUEBLO,
Las cosas iban a cambiar, especialmente para los más desfavorecidos. Aquel hombre hablaba de un nuevo reino edificado sobre unas nuevas bases. Dicen que ante él tenían preferencia las prostitutas, los tullidos, los pobres, los niños, todo tipo de desamparados.
Huía de todo lo que fuese sumisión a la letra de la ley porque decía que existe un espíritu que rodea a todas las cosas y hay que conectar con él. Dicen que vivía y vestía con humildad y demostraba con frecuencia su desapego hacia los bienes materiales en favor de la libertad del espíritu.
En varias ocasiones manifestó que no venía a traer la paz, sino la guerra. Y hablaba del corazón del hombre como el lugar de culto a Dios. Al final, sus afirmaciones le llevaron a enfrentarse a todos los poderes de la época y fue condenado a morir en la cruz.
Esas y más cosas se recogen en un sinfín de libros que no cesan de aparecer sobre la vida de este hombre llamado Jesús, Cristo o Mesías. Un personaje cada vez más desconocido -a juzgar por las preguntas sin respuesta que surgen cada día- pero que la historia no ha podido ignorar.
Los escritos de aquella época que se van encontrando de forma desgajada hablan de un revolucionario, alérgico al poder y a las jerarquías que se enriquecían a costa del hambre de su pueblo. Insistía constantemente en que el Reino de su Padre era para todos.
Es muy difícil hablar de Dios y no hablar del pobre, hablar de Cristo y vivir rodeado de ostentación y lujo. Este concepto de iglesia no tiene nada que ver con la esencia del mensaje de Cristo.
Estas y otras aseveraciones son expresadas por un grupo de teólogos que trabajan al otro lado del charco, en Latinoamérica. Con ellos se inició la llamada Teología de la Liberación y con ellos también llegó el escándalo.
Eran los años sesenta, acaba de tener lugar el famoso Concilio Vaticano II que pretendía introducir un aire renovador dentro de la Iglesia. Como al final no resulta ser así, un grupo de jóvenes decepcionados, que llevan trabajando un tiempo por tierras latinoamericanas con los pobres, oprimidos y marginados critican esa manera de teorizar de espaldas a la realidad y ponen en marcha otra forma de vivir el mensaje de Cristo.
Toman contacto con las raíces de estos pueblos -muchos de ellos indígenas-, sus necesidades -viven en la más profunda pobreza-, sus luchas. Este grupo de teólogos y religiosos se hace solidario con el pueblo y empieza a hablar de liberación.
Se crea así un nuevo concepto de Iglesia viva, de mensaje vivo, como ellos lo denominan y consiguen levantar un auténtico movimiento respaldado por miles de seguidores.
En aquellos momentos América Latina se encontraba ante un resurgir económico potenciado por EEUU. La base de este auge se encontraba principalmente en la implantación de las multinacionales, que no tardan en provocar un efecto boomerang: concentración de capital en manos de unos pocos, incremento del número de excluidos que no se beneficiarán nunca de ese bienestar del que se habla, aumento del desempleo, analfabetismo, emigración masiva, etc.
Este modelo económico pronto se ve ligado con una fuerte militarización, una implantación de regímenes autoritarios sustentados ideológicamente en doctrinas de seguridad nacional que alentaban el miedo a la amenaza comunista.
"La Teología de la Liberación ha conseguido desenmascarar todos los efectos de la globalización neoliberal de la economía, la política, la sociedad. Se ha opuesto al pensamiento único", explica Juan José Tamayo, especialista en Teología de la Liberación.
Con relación a esta bonanza económica, Tamayo señala que "todo este desarrollo puede ser posible gracias a la ayuda de Kennedy, la iglesia católica y la democracia cristiana".
Ante todo este espectáculo comienza la protesta del pueblo oprimido dando lugar a los movimientos populares de liberación y la mediación de la Teología de la Liberación en todo ello.
"Yo no podía hablar de Dios a los campesinos si no pasaba con ellos los momentos más duros, si vivía mejor que ellos o no corría peligro como ellos corrían", confiesa Jon Sobrino, uno de los teólogos de la liberación más populares en El Salvador.
Aseguraban que para mantener fiel el mensaje tenían que cambiar el método. Trabajan alfabetizando, llevando la cultura y derechos a todos los rincones de Latinoamérica.
"Enseñamos a pensar a aquellas gentes y nos volvimos peligrosos" comentó en una ocasión Helder Cámara, símbolo de la TL en Brasil.
En aquellos momentos cobró especial relevancia la Universidad de UCA en El Salvador, creada por los Jesuitas para ayudar al desarrollo en la zona. Allí estaba Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Jon Cortina y otros impartiendo clases. Cuenta como anécdota Sobrino que ponían como tareas a sus estudiantes -normalmente hijos de buenas familias- que cuando fuesen el fin de semana a las haciendas de sus padres, preguntasen cuánto ganaban los colonos.
Por otro lado, cuando trabajaban con los humildes campesinos les hablaban de sus derechos, de su dignidad, de la justicia.
Todo esto pronto estalló y todos fueron acusados por el gobierno de El Salvador de impartir doctrina de orientación marxista y tratar de crear rencillas y desconfianza entre padres e hijos. Esta respuesta no tuvo lugar sólo en El Salvador.
Helder Cámara reconocía: "Si doy comida a los pobres, ellos me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista".
Todos ellos fueron acusados de comunistas porque iban en contra de los intereses de EEUU en aquellos territorios, estaban con el pueblo y además enseñaban a pensar a los campesinos y a reivindicar sus derechos.
En tono reflexivo, Tamayo analiza las equivocadas interpretaciones que se han hecho sobre la Teología de la Liberación:
"Siempre han existido interpretaciones muy interesadas. El movimiento liberal antes y el neoliberal ahora, se han preocupado por presentar a una TL desde su propia caricatura y han subrayado con trazo grueso características que no le corresponden en absoluto. Que estaba vinculada al socialismo del Este; que recibía dinero del marxismo, que promovía la violencia como solución a los problemas cuando ésta sólo es contemplada como última opción, una vez agotadas todas las posibilidades. Y en todo ello la peor oposición la hizo el Vaticano".
El Vaticano llevaba demasiado tiempo siendo acusado por este grupo de "insurrectos" que decían que desde los despachos, desde la opulencia, desde las alianzas con los poderes, desde el apoyo a la administración de EEUU que seguía explotando a los pobres, bajo esa perspectiva el mensaje de Dios perdía credibilidad.
Así que comienzan las amonestaciones, sanciones y presiones (movimiento liderado por el cardenal Ratzinger) a los teólogos latinoamericanos de la TL.
El 6 de agosto de 1984 la Santa Sede publica un documento donde expone:
"La presente Instrucción tiene un fin preciso y limitado: atraer la atención de los pastores, teólogos y de todos los fieles sobre las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de la Teología de la Liberación, que recurren de modo insuficientemente crítico a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista".
En otro de sus párrafos advierte que son "corrientes de pensamiento que bajo el nombre de Teología de la Liberación proponen una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la exigencia cristiana que se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma".
Ricardo de la Cierva se une a la postura del cardenal y asegura en su libro "La Hoz y la cruz" que "la Teología de la Liberación no es más que el tercero de los grandes movimientos cristiano-marxistas y el credo de los otros dos: la doctrina que asumen los Cristianos por el Socialismo, de obediencia comunista; la doctrina por la que se inspiran y mueven las Comunidades de Base que se integran en la Iglesia Popular que nada tiene que ver con la que llaman Iglesia Institucional y es simplemente la única y verdadera Iglesia".
Fue la del Vaticano la oposición más fuerte y más dolorosa para estos teólogos. Juan José Tamayo argumenta:
"Lo que más daño nos ha hecho ha sido la deformación que ha hecho el Vaticano. Ellos no condenaron a la TL sino a la deformación que hicieron de ella, se precipitaron en sus declaraciones. Les ha podido su ideología conservadora y de clara alianza con los poderes".
Cuestión con la que también está de acuerdo el periodista y escritor, Pedro Miguel Lamet, "a partir del Concilio Vaticano II, la Iglesia ha retrocedido en su aportar al mundo. Hoy se encuentra a la defensiva y tiene miedo al pluralismo dentro de la Institución".
Prueba de ello son las medidas disuasorias que emplearon con muchos de los integrantes de aquel movimiento.
Leonardo Boff, religioso y teólogo brasileño y uno de los principales inspiradores de esta corriente, fue condenado al silencio por Juan Pablo II. Abandonó el sacerdocio pero siguió realizando su labor. En la actualidad da la vuelta al mundo participando en congresos, conferencias y también escribe libros relacionados con el tema.
Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, es considerado como el padre de la Teología de la Liberación. Fue llamado al orden en 1983 por el Vaticano, que publicó un escrito dando la vuelta a cada uno de sus postulados. Al final acabó siendo neutralizado. Sus libros han sido traducidos a más de 15 idiomas y sintetizan las ideas principales de este movimiento.
Ignacio Ellacuría, jesuita de origen español pero afincado en El Salvador. Era rector de la Universidad Centroamericana de El Salvador (UCA). Siempre elevó sin temor la voz y recibió por ello múltiples amenazas. En alguna ocasión tuvo que abandonar el país y regresar al cabo de un tiempo. En noviembre de 1989 fue asesinado en la propia universidad, junto con otros jesuitas, por un grupo alentado por el Ejército.
Jon Sobrino, vasco, salvadoreño de adopción. Compañero de Ellacuría y uno de lo teólogos más brillantes de América Latina. Pertenece a la segunda oleada de teólogos de la liberación.
Con el silencio al que fueron sometidos unos, la desaparición de otros, la caída del comunismo y la globalización, parece que la TL llegó a su fin. En Latinoamérica llegaron las democracias y toda esta revolución ya parece no tener sentido; o ésta es al menos la versión que se promueve desde Roma.
Teología de la Liberación, hoy
Sin duda, ya no estamos en tiempo de dictaduras. Hoy la mayor parte de los países de América Latina posee una estructura democrática aunque también es cierto que las situaciones de opresión e injusticia se siguen sucediendo y los movimientos reivindicativos como los "Sin Tierra" en Brasil, los Zapatistas en México, están ahí. Parece que la globalización no ha solucionado los problemas de antaño.
¿Qué ha ocurrido mientras con la Teología de la Liberación? ¿Fue algo temporal, relacionado solamente con aquellos tiempos de revolución?
Juan José Tamayo comenta que lo que ha hecho la TL en este tiempo ha sido replantear sus implicaciones, ya que el momento que actualmente se vive también es distinto.
"La TL ha conseguido desenmascarar todos los efectos de la globalización neoliberal de la economía, la política, la sociedad; se ha opuesto al pensamiento único, al socialismo real y ha luchado por el socialismo democrático. Con estas cifras tan tremendas de deuda externa, la economía impone que para saldar esa deuda hay que aplicar ajustes brutales: tala de grandes bosques, explotación abusiva de los suelos. Eso a la postre genera pobreza. Todas estas cuestiones son nuevas, como también lo es la incorporación de la mujer. Los primeros planteamientos de la TL la hicieron hombres, así que me temo que todo tenía cierto toque patriarcal".
La presencia de la mujer en la Iglesia siempre ha sido tema de conflicto. En el fondo, como argumenta Eugen Drewermann, es porque Roma teme las muchas cosas que ellas cambiarían.
Tamayo destaca la importante influencia que han ejercido un grupo de mujeres, excelentemente preparadas en universidades de Europa y EEUU en la Teología de la Liberación.
"Las mujeres han realizado aportaciones espectaculares han ampliado el horizonte de la razón teológica, han aportado sensibilidad, ternura -lo que ellas llaman la praxis del cariño-, el mundo poético, simbólico, abstracto, lleno de intuición... Todo esto antes no existía, y no lo han aportado ellas por ser mujeres, sino porque es algo nuevo que ellas han sabido integrar. Han demostrado que la opresión en América Latina no es abstracta, tiene rostros y quien más lo sufre es la mujer latinoamericana por varias razones. Una, simplemente por ser mujer y pertenecer a la clase popular; la otra, por formar parte de una determinada minoría étnica. Por otro lado, también han dejado patente y han reivindicado el protagonismo que ha tenido la mujer en la historia del cristianismo, aunque esto la Iglesia siempre lo haya silenciado".
Hoy, con un mensaje renovado y siempre atenta a las necesidades de la población, la TL está presente en muchos países de América Latina.
"En Perú y por influencia de Gustavo Gutiérrez -explica Tamayo-, se ha creado un foco muy importante. En El Salvador en torno a Jon Sobrino, y aunque la situación allí sigue delicada, la Universidad Centroamericana sigue siendo un referente importante no sólo para la Teología de la Liberación, sino también para la sociología de la Liberación, psicología de la Liberación, etc. También tiene importante presencia en México, Brasil -donde existe el mayor número de teólogos y obispos de la liberación- y Costa Rica en torno al Departamento Ecuménico de Investigaciones, en el que yo mismo soy profesor".
Los pilares sobre los que se levanta la nueva TL siguen siendo los campesinos oprimidos, las minorías étnicas, las mujeres que han enriquecido con nuevos elementos la reflexión teológica y lo han fundido con la ecología; y por último el respeto y el amor a la Tierra, tan vital para la subsistencia de estos hombres, pero también tan importante para el equilibrio del ecosistema.
Hoy se sigue negando la tierra, las tradiciones, la cultura, la lengua, el arte a los indígenas, lo que indica que los problemas de base no han variado demasiado.
Pan, Tierra y Libertad sigue siendo el grito de los oprimidos mientras dirigen sus miradas al cielo en espera de una respuesta.
Mariló Hidalgo
A propósito de la Teología de la Liberación
¿Qué opinaría Jesús?
Jesús, en su preparación para lo que iba a ser su misión, vivió entre los esenios. Los esenios eran una secta que combinaba a la perfección el espíritu con la materia, o sea, primero solucionaban los problemas de las personas y luego les hablaban, primero quitaban su hambre y luego alimentaban su alma.
Jesús, ya en el cumplimiento de su misión divina, dio numerosas muestras de su preferencia por los necesitados y su "desprecio" por los que desde el poder ignoraban las necesidades del pueblo.
Jesús habló del Reino de su Padre y dejó constancia con sus palabras de quiénes entrarían y quiénes no.
Pero la historia fue y es siempre la misma. Poderosos, intereses, hipocresía, por una parte, y pueblo oprimido, necesitado, hambriento, por otra.
Al sanedrín no le gustó lo que hacía Jesús porque les restaba autoridad. Al Vaticano no le gusta lo que hacen los de la Teología de la Liberación porque les pone en evidencia.
Sólo cambian las fechas, el tiempo, pero no los hechos ni incluso los protagonistas.
Jesús dijo... "por seguirme a mí seréis perseguidos". Pero a El no le condenó el poder político, sino el religioso influenciando al político.
¿Quién asesinó a Ignacio Ellacuría y a los demás? ¿Quién instigó el asesinato?
Jesús no viviría en los salones de mármol del Vaticano, sino en las chozas de paja de los indígenas.
Pero Jesús no murió, resucitó. Y quienes le mataron están muertos en vida, porque su vida sigue siendo oscura, triste, enferma.
La verdad no se puede matar, la verdadera justicia no se puede comprar, el auténtico Amor no caduca.
Y la eterna lucha continúa, de momento, entre los defensores de la oscuridad, llámese Sanedrín antes o Vaticano ahora, y los seguidores de la luz, siempre llamados mártires.
Y Jesús sigue dando la mano a los segundos e invitándoles al Reino, pero les sigue recordando que seguirle a El tiene un alto precio.
1/15/2008
JESÚS NO TRAJO UNA RELIGIÓN
Francisco Margallo
Las múltiples condenas de prestigiosos teólogos que se vienen sucediendo en los últimos años, ha hecho que la doctrina de Bonhoeffer sobre la secularidad o laicidad del cristianismo sea de suma actualidad.
El teólogo alemán fue pionero a mediados del siglo XX en distinguir entre religión y cristianismo. Gracias a él es claro que Jesucristo no es el fundador de una religión. Una frase suya concisa que ha dado la vuelta al mundo dice: “Cristo no trae una religión sino que trae a Dios”.
Ya en nuestros días otro teólogo famoso, Leonardo Boff, da un paso más diciendo:
“Jesús no vino a traer una religión, sino un hombre nuevo. Por eso Jesús y su misión no pueden ser encuadrados dentro de los cánones religiosos. El trasciendo lo sacro y lo profano, lo secular y lo religioso” (L. Boff, Jesucristo liberador , Argentina 1974).
Esto explica que L. Boff fuera el primero de la teología de la liberación latinoamericana que se sentara en el banquillo de los acusados ante el hoy Benedicto XVI entonces presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Digamos sin más dilación que estas tesis teológicas de tan hondo calado hay que leerlas a la luz de unas instituciones, cuyos máximos representantes, amparándose en la religión, se han desentendido de los graves problemas de la humanidad, que es lo que preocupaba realmente a Jesucristo. El asumió con todas sus consecuencias la vida de los pobres arriesgando la suya, para cambiar la injusta situación en que estos vivían. Lo mismo han hecho a lo largo de la historia otras personas como Gandhi, por ejemplo.
La religión, en cambio, no nos ha llevado a introducirnos en la problemática humana, sino que, en expresión de Bonhoeffer, “era la mejor habitación de la casa a la que uno se retira complaciente unas horas para volver después al cuarto de trabajo”.
La secularización no es tan negativa como cree buena parte de la jerarquía católica, porque ha sido ella (la secularización) la que, indicándonos el camino humanizador por el que se acercó Jesucristo al mundo, quien nos ha advertido del error en que estaba la religión. Es precisamente en el cuarto de trabajo donde se realiza el cristianismo, como mensaje de vida que es. Bonhoeffer estuvo muy empeñado en desreligiosizar el cristianismo, porque vió claramente que el Dios de la religión era un Dios “tapaagujeros”, al que se acude para que solucione situaciones límite, un Dios que da resignación a los oprimidos.
Si miramos en torno nuestro con el ojo secularizado que el teólogo alemán nos ofrece, vemos que son los más fanáticos de la religión los que más se oponen a que se haga presente en el mundo la buena nueva cristiana de la fraternidad eficaz entre los hombres/mujeres, de su igualdad y libertad.
Esto explica que un sector de la Iglesia no soporte que los ciudadanos se abran camino en la vida por sí mismos, prefieren verlos como sus protegidos permanentemente, para decidir en todo por ellos. Cuando esto sucede amparándose en la religión hay que volverse de nuevo a Bonhoeffer que nos advierte:
“La religión y la moral pueden convertirse en el más peligroso enemigo de la venida de Dios a los hombres, es decir, de la buena nueva cristiana” (Bonhoeffer, Resistencia y sumisión , Barcelona 1971).
Los que mejor han comprendido el lenguaje secularizado del cristianismo son los teólogos de la liberación, que no son teólogos de gabinete, sino que están muy ligados a su pueblo. Ellos dialogan con él no sólo con la palabra, sino con su vida compartida y poniendo mucha tierra en su pluma y en su lengua.
El Sínodo de los obispos celebrado en Roma en 1974 les dio la razón diciendo:
El trabajo por el desarrollo humano y la liberación es una dimensión constitutiva de la evangelización.
La participación de la Iglesia en la liberación humana es ya proclamación del Evangelio de Cristo y de la total salvación que encontramos en él.
Al final de tantos testimonios en el mismo sentido, llego a concluir que la religión se queda en un segundo plano. Es como el recipiente, la envoltura, a veces muy frágil, y no el contenido propiamente dicho del cristianismo. ¿Es esta también su conclusión, lectores?
www.atrio.org/ - ATRIO - 12 - Enero-2008
5/12/2007
CONVERSACIÓN CON FERNANDO LUGO
Idania Trujillo *
Adital -
1/04/2007
Exigimos y hacemos otra democracia
Dom Pedro Casaldáliga *
A manera de introducción fraterna
Las últimas ediciones de nuestra Agenda han tenido la osadía de abordar temas mayores, verdaderamente mundiales; también en esto es mundial la Agenda latinoamericana.
Esta edición de 2007 aborda uno de esos temas mayores: la democracia. Traída y llevada, palabra pública casi tan profanada como la palabra amor o como la palabra Dios, palabra escrita, perorada, justificada con todas las verdades y todas las mentiras. La revista Nuevamérica introducía su número dedicado a la democracia con esta justificación puntual: «En un contexto en el que vemos al presidente norteamericano apropiarse del término democracia para justificar su política de intervención militarista, se hace necesario, sin duda alguna, rediscutir este concepto que asume, cada vez más y de manera muchas veces contradictoria, carácter polisémico»
¿De qué hablamos cuando hablamos de democracia? La democracia actual, que es la forma política común de Occidente, en qué es o no es democracia.¿«Votar, callar y ver la tele»,como decía el humorista? La democracia que conocemos, para las mayorías es apenas democracia fundamentalmente electoral y aun con todas las restricciones impuestas por el capital y sus medios de comunicación. No es democracia económica, ni democracia social, ni democracia étnico-cultural.
No es democracia participativa; es, cuando mucho, delegada o representativa; pero ¿representativa de qué intereses y delegada con qué controles?
Es una democracia que empalaga y que indigna. Alguien ha hablado de «fatiga democrática». Clasificándola de un plumazo, la periodista Katrina van den Heuvel, en su Diccionario de los republicanismos, la define como «el gobierno de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones»,y Pablo González Casanova, como «una democracia de los pocos, con los pocos y para los pocos».Aquello de «gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo» se evaporó en populismos ilusorios y en sarcasmos neoliberales
La Agenda, evidentemente, no pretende condenar «la democracia». Contesta categóricamente «esta democracia» que tenemos. Y, con millones de personas que soñamos «otro mundo posible», quiere exigir y ayudar a hacer «otra democracia»
Hablando de «otro mundo posible»,creemos que cada vez más es hora de dar el paso de afirmar esa posibilidad, a exigir y hacer ese otro mundo, como necesario y urgente. Y para eso «exigimos y hacemos otra democracia», proclama nuestra Agenda 2007.La exigimos como un derecho fundamental de las personas y de los pueblos, en todas las latitudes. Porque exigimos para todas las personas y para todos los pueblos los derechos básicos y los derechos complementarios. No podemos aceptar una democracia-privilegio, una democracia-primer-mundo; menos aún, una democracia-imperial,«a punta de pistola»,como ironizaba Jesse Jackson. Los indígenas presentes en el Foro Social Mundial de Caracas propugnaron enfáticamente «la descolonización de la democracia»
La necesitamos y la exigimos «socializadora». Si los especialistas no saben conjugar democracia y socialismo, peor para ellos… El profesor de historia Agustí de Semir reconocía que la democracia actual es, de hecho,«la forma política del capitalismo».Por su parte, el sociólogo Herbert José de Souza -el inolvidable Betinho-,en un curso de obispos latinoamericanos, nos recordaba el antagonismo esencial que existe entre democracia y liberalismo, entre capitalismo y democracia. Ni el liberalismo ni el capitalismo, explicaba él, pueden pretender la democracia realmente popular, participativa, igualitariamente fraterna, mundial.«El liberalismo, decía, porque promete una igualdad abstracta con una desigualdad real». Y «el capitalismo, porque está asentado en la desigualdad y en la desigualdad creciente». La democracia que nosotros defendemos no sólo puede ser «socialista», sino que debe serlo; con un socialismo no vergonzante, aunque escarmentado. O se socializa la participación de todas las personas y de todos los pueblos en los derechos a la vida, a la dignidad, a la libertad, a la alteridad, o no habrá ni democracia ni paz. Lo que va de historia de la democracia en Occidente puede ser una buena lección para no identificar a priori una sociedad democrática con una sociedad verdaderamente humana.
Para que la religión no sea un gran enemigo de la democracia, como con frecuencia lo ha sido y aún lo es, hasta Dios debe ser «democratizado» de otro modo..La respectiva vivencia religiosa de la fe se debe abrir al diálogo en el pluralismo y debe compartir en la acción volcada hacia las grandes causas comunes de la vida y de todo el ser del universo.
«Exigimos» otra democracia, postula la Agenda, pero también promete «hacer» esa otra democracia. No nos será dada de favor; deberemos conquistarla. Hemos de ser personalmente democracia para ayudar a hacer socialmente esa democracia otra. Siguiendo la regla vital del cada día y en cada lugar. Ser democracia en la familia y en el vecindario, en la calle y en el trabajo, en la comunidad de fe y en el partido o en el sindicato o en la asociación.«Agenda» es eso: lo que hay que hacer. Seamos, pues, agenda democrática. Localmente, mundialmente
La democracia cabe en todas las vidas humanas y en todas las culturas. Todos los timbales, todas las campanas, todos los bongos, pueden y deben convocar a la democracia integral, a la ciudadanía universal.
En esta Agenda 2007 varios especialistas nos dan su palabra cualificada sobre diferentes aspectos de la democracia y sus implicaciones. Y ofrece también la Agenda experiencias de democratización real y cotidiana
Pensando libremente, críticamente, autocríticamente, y practicando coherentemente, iremos dando credibilidad a esta nuestra convicción:«Otra democracia es posible».Para que ese mundo, malherido, desconcertado y todavía impenitentemente soñador, sea de verdad casa feliz de una Humanidad fraterna.
*Obispo Emérito de la Prelatura de São Félix do Araguaia (MT) es uno de los más importantes militantes brasileiros por los derechos humanos
Optar por los pobres y seguir a Jesús
Gustavo Gutiérrez Merino
La quinta Conferencia Episcopal latinoamericana y caribeña (CELAM) tendrá lugar en abril de 2007 en Brasil . El tema escogido para esta asamblea es “seguir a Jesús”, expresión tradicional que significa “vivir como discípulo de Jesús”. Actualizar, hoy en día, el testimonio de Jesús implica un estrecho diálogo con el Evangelio y con las circunstancias históricas. En este orden de ideas, el Documento participativo de la Conferencia destaca la básica puesta en valor de la opción preferencial por los pobres, pero sugiere al mismo tiempo que aún queda mucho por hacer si la toma como punto de partida (n. 34 al 126) Los textos preparatorios pueden ser consultados en el sitio del CELAM).
El Padre Gustavo Gutiérrez Merino op., peruano, fundador de la teología de la liberación nos propone reflexionar sobre los estrechos vínculos existentes entre la opción por los pobres y el seguimiento de Jesucristo.
Texto transmitido a Dial por la Conferencia Interprovincial de los Dominicos de América Latina y El Caribe (CIDALC).
La opción por el pobre penetra en el corazón de la vida cristiana y se despliega en diferentes ámbitos: la espiritualidad, el trabajo teológico y el anuncio del Evangelio. Esta triple dimensión le otorga fuerza y perspectiva a la opción preferencial por los pobres. Antes de analizar estos diferentes aspectos, conviene recordar la exigencia bíblica del sentido del otro, que conduce a al descentrado[1] evangélico, raíz de todo.
DESDE EL MUNDO DEL OTRO
El universo de los pobres y de los niños aparece en la mirada de los sectores sociales, de las personas, de los criterios e ideas actualmente dominantes, como el mundo del otro.
Esta experiencia hace que quienquiera sea pueda vincularse auténticamente a ellos. Se trata de un compromiso con personas concretas que entretejen sus relaciones sociales en un determinado espacio, cultural y religioso, con sus costumbres, sus modos de pensar y de rezar. La solidaridad con el pobre supone entrar en ese mundo, un proceso largo y difícil sin duda pero necesario para establecer un verdadero compromiso.
La parábola de Buen Samaritano que ha impregnado tan fuertemente la memoria cristiana, insiste en la primacía del otro, una de las ideas fuerza del mensaje de Jesús (cf. Lc 10, 25-37). La pregunta “ ¿Quién es mi prójimo?” ubica el interrogante en el centro de un espacio en el que el prójimo debería encontrarse entre los que están más próximos, entre las personas que de alguna manera conforman un círculo alrededor de quién pregunta y de las que debe ocuparse; en este caso es el hombre que fuera atacado. Jesús da vuelta el problema y responde con otra pregunta: “¿Quién es el prójimo del herido tendido al borde del camino?” (...)
El prójimo no es entonces la persona con que nos cruzamos en nuestro propio camino o territorio sino aquella a cuyo encuentro nos encaminamos en la medida en que abandonamos nuestro camino para entrar en el del otro, en su mundo. Se trata de convertir en próximo al que está lejos, al que no forma parte e nuestro medio geográfico, social o cultural. Podría decirse, de algún modo, que nosotros “no tenemos” prójimos sino en la medida en que tomamos la iniciativa y realizamos gestos y compromisos que nos convierten en prójimos de los otros. Transformar al otro en nuestro prójimo nos vuelve prójimo a nosotros mismos. Hacia el final de la parábola Jesús pregunta: “ ¿Cuál de los tres actuó (gegonenai) como prójimo?” (v.36). La forma verbal “gegogenai” podría traducirse más literalmente como “se hizo” o “se volvió prójimo”. En efecto la “cualidad de prójimo” es el resultado de una acción, de una aproximación y no de una simple proximidad física o cultural.(...)
La primacía del otro - y nadie encarna más netamente esta condición que el pobre y el excluido – es un mensaje fundamental de la ética evangélica. Un poema de Antonio Machado lo traduce muy bien:
“Cristo nos enseña: amarás al prójimo como a ti mismo pero no olvides nunca que es otro”
Partiendo del mundo del pobre, en el proceso de abandonar nuestro camino para aproximarnos al otro, podemos comprender las diferentes dimensiones de la opción preferencial por los pobres, espiritual, teológica y evangelizadora. Efectivamente estas suponen lo que el evangelio denomina una conversión , una metanoia, lo que significa dejar un camino y emprender otro. Es esto a lo que estamos invitados.
LA DIMENSION ESPIRITUAL: SEGUIR A JESÚS
Ser cristiano es caminar, movido por el espíritu, tras lospasos de jesús. Este caminar tras El, la “sequela Christi” como se decía tradicionalmente, es la raiz y el sentido último de la opción preferencial por los pobres.
Un sentido global y cotidiano
Esta opción – su expresión es reciente, su contenido bíblico – es una componente esencial de la vida de los discípulos. En el corazón mismo de esta opción, existe una experiencia espiritual del misterio de Dios que - así como lo decía el Maestro Eckhart – es simultáneamente “el innombrable” y el “omninombrable” Es allí adonde debemos buscar el sentido profundo de esta opción por los ausentes y los anónimos dela historia. El amor gratuito y exigente de Dios se expresa en el mandato de Jesús: “ Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn. 13, 34) Amor universal del que nadie está excluido y al mismo tiempo prioritario para los relegados de la historia: los oprimidos y los pequeños. Vivir simultáneamente la universalidad y la preferencia revela al Dios Amor y vuelve presente el misterio siempre escondido y revelado hoy en día: la proclamación de Jesús como Cristo como dice Pablo (cf. Rom. 16, 25-26). Esto es a lo que tiende la opción preferencial por el pobre, saber caminar con Jesús, el Mesías.
Por esto Puebla nos recuerda – y en cierto modo también lo hizo Medellín[2] - que “ el servicio a los pobres es la medida privilegiada, aunque no exclusiva de nuestra fidelidad a Cristo” (nº 1146). Lo vivido por numerosos cristianos, por diferentes caminos relacionados con la solidaridad con los marginales y los pequeños de la historia, les ha hecho sentir que en última instancia, la irrupción del pobre – su nueva presencia en la escena histórica – constituye una verdadera irrupción de Dios en nuestras vidas. Es así como lo han vivido, con sus alegrías, sus dudas y las exigencias que este hecho implica.
Decir que esto no le quita a la presencia del pobre su histórica carga de sufrimientos, su consistencia social y cultural y su reclamo de justicia; no se trata de una “espiritualización” que olvide sus dimensiones humanas. Por el contrario esto pone de relieve que se trata según la Biblia de un compromiso con el prójimo. Porque valorizamos y respetamos justamente la densidad de este acontecimiento histórico. “ la irrupción del pobre en tanto lo es” somos capaces de hacer una lectura de fe, es decir de comprenderlo como un signo de los tiempos que debemos escudriñar a la luz de la fe para comprender la interpelación de Dios que ha instalado su tienda entre nosotros, como dice Juan (1,14) La solidaridad con el pobre es fuente de espiritualidad, de una marcha colectiva – o comunitaria si se prefiere – hacia Dios. Esta espiritualidad interviene en una historia en que la inhumana situación del pobre se muestra en toda su crudeza, permitiendo al mismo tiempo descubrir todas sus esperanzas y posibilidades.
Seguir a Jesús es una respuesta a la pregunta sobre la existencia humana. Es una visión global de nuestra vida, pero que tiene una incidencia cotidiana sobre las pequeñas cosas.
Su enseñanza a los discípulos nos permite ver nuestras vidas relacionándolas con la voluntad de Dios y nos fija objetivos que nos hacen vivir y hacia los cuales nos encaminamos en nuestra cotidiana relación con el Señor, que implica la relación con las demás personas. La espiritualidad está presente en la práctica de la vida cristiana, en la acción de gracias, en la oración, en el histórico compromiso con la solidaridad, especialmente con los más pobres. Contemplación y solidaridad son las dos vertientes de una práctica animada por el sentido global de la existencia fuente de esperanza y de alegría-
Reconocer el rostro de Jesús en el rostro de los pobres
El sentido más profundo del compromiso con el pobre es el encuentro con Cristo. Haciéndonos eco del pasaje del Juicio Final de Mateo, Puebla nos invita a reconocer en el rostro delos pobres “los rastros del sufrimiento de Cristo, el Señor, que nos interroga y nos interpela” Y Santo Domingo afirma que “ descubrir en el rostro de los pobres el rostro del Señor (cf. Mt 25, 31-46) es algo que provoca en los cristianos a una profunda conversión, personal y eclesiástica” (n. 178). El texto de Mateo, es sin duda alguna, capital en la espiritualidad cristiana y en consecuencia para comprender el alcance de la opción por los pobres, de allí su carácter central en la reflexión teológica latinoamericana y caribeña. Nos proporciona un elemento fundamental para comprender y encontrar el camino de la fidelidad a Jesús.
Monseñor Romero decía en una de sus homilías: “ existe una manera de sabe si Dios está cerca nuestro o si está lejos: quién se preocupe por el hambriento, por el desnudo, por el pobre, por el desaparecido, por el torturado, por el prisionero, por toda carne sufriente, tiene a Dios a su lado” ( 5 de febrero de 1978) El gesto hacia el otro, el acercamiento hacia el abandonado muestra la proximidad o la lejanía de Dios, ayuda a comprender la razón de este juicio y lo que significa el término espiritual en un contexto evangélico.
En su primera encíclica, sobre el amor como fuente de vida cristiana, Benedicto XVI se expresa sobre este punto en términos muy claros: “ El amor constituye el criterio que define la evaluación positiva o negativa de una vida humana. Jesús se identifica con los pobres: los hambrientos y los sedientos, los extranjeros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros” Así “ el amor de Dios y el amor al prójimo se funden entre sí : en el más humilde encontramos al mismo Jesús y en Jesús encontramos a Dios” (Deus Caritas est, n.15) La identificación de Cristo con los pobres conduce a percibir la fundamental unidad de estos dos amores y plantea exigencias a quienes Lo siguen. Es una afirmación de enormes alcances.
Mateo en el Juicio Final (Mt 25) nos habla de seis acciones ( el texto las enumera como una letanía cuatro veces repetida) Es una invitación a prolongar la lista actualizando su mensaje. Dar a comer al hambriento en nuestro mundo actual significa ocuparse concretamente de los necesitados, pero también comprometerse a suprimir las causas que generan hambrientos. El “combate por la justicia” para emplear la expresión de Pío XI forma parte de los gestos hacia los pobres que nos hacen encontrar a Jesús. El rechazo de la injusticia y de la opresión que genera está anclada en la fe en el Dios de la Vida. Esta opción ha sido suscrita con la sangre de aquellos que como decía Monseñor Romero, han muerto con “ el sello del martirio” que fue su propio caso pero también el de muchos cristianos en un continente que se pretende cristiano. No se puede dejar de lado este tema de los mártires cuando se reflexiona sobre la espiritualidad de América Latina.
El documento “ Opción preferencial por el pobre” de Puebla indica en forma precisa que la solidaridad con el pobre exige una conversión; este tema se halla mencionado seis veces en el documento. Se trata de un cambio de mentalidad y de vida, convertirse es, según los evangelios, una condición para acoger el Reino al tranco de Jesús. Esto vale para todos los individuos, pero también para la Iglesia en su conjunto: “ Afirmamos – se dice en esa Conferencia – que es necesaria la conversión de toda la Iglesia por una opción preferencial a favor de los pobres con vistas a su integral liberación “ (n. 1134) (...)
La opción por el pobre es parte capital de una espiritual que se rehusa a ser una especie de oasis, y menos aún una escapatoria o un refugio para las hoaras difíciles. Se trata al mismo tiempo de un camino hacia Jesús que sin desentenderse de la realidad y sin alejarse de los caminos transversales que recorren los pobres, ayuda a mantener viva la confianza en el Señor y a conservar la serenidad cuando se desencadena la tormenta.
EL TRABAJO TEOLOGICO: UNA HERMENEUTICA DE LA ESPERANZA
Si el seguimiento de Jesús está marcado por la opción preferencial por el pobre, también lo está la comprensión de la fe (...)
El desafío de la pobreza
La teología de la liberación ( y otras reflexiones sobre el mensaje crist iano que parten desde el universo de la miseria social) postula que el discurso sobre la fe significa reconocer , y de algún modo, acentuar su relación con la historia humana y con la vida cotidiana de las personas, lo que quiere decir es que se debe estar atento a la interpelación de la pobreza. Ete postulado supone un importante cambio en el trabajo teológico. En efecto durante mucho tiempo hemos visto figurar el tema dela pobreza en el compartimiento “Cuestiones sociales”. Hoy en día nuestra percepción es mucho más profunda y compleja. Su carácter inhumano y anti evangélico, como la califican Medellín y Puebla, su carácter, en última instancia, precoz e injustamente mortal muestra con toda claridad que la pobreza desborda la esfera socio-económica y se convierte en un problema humano global y en consecuencia en un desafío a lo vivido y al anuncio del Evangelio. Es una cuestión teológica. La opción por el pobre es la toma de conciencia de este hecho y abre un camino para examinarlo. (...)
La teología, es la fe en búsqueda de la comprensión, tal como lo enuncia la clásica expresión: «Fides quaerens intellectum » que Jon Sobrio nos invita a interpretar como una comprensión del amor por los pobres (intellectus amoris) en la historia. Dado que la fe “ opera a través de la caridad” (Gal. 5,6) según la frase de Pablo, se trata de una reflexión que tiende a acompañar la marcha del pueblo sus sufrimientos y alegrías, sus compromisos , sus frustraciones y sus esperanzas; acompañarlo también a tomar conciencia del universo social en que vive y en su determinación a mejor conocer su propia tradición cultural. Si un lenguaje teológico no tiene en cuenta el sufrimiento injusto y no proclama bien alto y con fuerza el derecho de todos y de cada uno a ser feliz, no tiene ninguna consistencia y traiciona al Dios del que pretende hablar: precisamente el Dios de las Bienaventuranzas.
En última instancia, la teología, toda teología, es una hermenéutica de la esperanza. Es la comprensión de los motivos que tenemos para esperar. La esperanza es en primer lugar un don de Dios. Jeremías recuerda lo que nos transmite el mensaje del Señor: “ Conozco mis designios para vosotros, designios de bienestar (en hebreo “shalom”) y no de desdichas, designios de daros un porvenir y una esperanza” (29,11) Acoger este don abre el futuro y la confianza de quién sigue a Jesús. Ver el trabajo teológico como una comprensión de la esperanza se vuelve más exigente cuando el punto de partida es la situación del pobre y la solidaridad hacia él. No es una esperanza fácil, pero aunque pueda parecer muy frágil es capaz de arraigarse en el mundo de la insignificancia social, en el mundo del pobre; capaz de iluminarse, aun en medio de situaciones difíciles y de mantenerse viva y creativa. Por lo tanto tener esperanza no es esperar, sino dejarse conducir hasta el compromiso de forjar activamente razones para la esperanza. Precisemos que no se trata de un ser viviente que no se confunde, hablando estrictamente, con la utopía histórica o con un proyecto social pero los supone y los engendra en la medida en que expresan la voluntad de construir una sociedad justa y fraterna (...)
EL ANUNCIO DEL EVANGELIO: UNA PALABRA PROFETICA
La opción preferencial por el pobre es también, ciertamente, una componente esencial de el anuncio profético del Evangelio que incluye el estrecho vínculo entre el amor gratuito de Dios y la justicia. Una parte importante de este anuncio consiste en buscar los medios para que los excluidos sean los agentes de su propio destino
Evangelización y lucha por la justicia
Es imposible entrar en el mundo del pobre que vive en situación inhumana y de exclusión sin percibir que el anuncio de la Buena Nueva es un mensaje que libera y humaniza y que por lo tanto es portadora de un llamado a la justicia. Tema central en la tradición profética del Antiguo Testamento y que reencontramos en el centro del Sermón de la Montaña como un mandato que lo resume y que otorga sentido a la vida del creyente. “Busquen el Reino de Dios y su justicia” (Mt. 6,33).
El corazón del mensaje de Jesús es el anuncio del amor de Dios que se expresa en la proclamación de su Reino. Reino que transporta el sentido de la Historia humana más allá de sí misma, hasta su plena culminación; y al mismo tiempo, está presente desde ahora. Es precisamente de la proximidad del Reino que nos hablan los Evangelios. Esta doble dimensión sobre la que insisten las parábolas del Reino, se expresan en la clásica fórmula del “ya, pero no todavía” Es decir, presente ya pero no plenamente todavía” Es por eso que el Reino de Dios se manifiesta como un don, una gracia y al mismo tiempo como una tarea, una responsabilidad”
En el período que siguió al Concilio, varias reflexiones teológicas insistieron sobre la necesaria presencia del mensaje cristiano en la esfera pública; insistieron también en que se considerase el poder del anuncio de la fe a partir del revés de la historia, a partir del mundo de la injusticia, de la insignificancia social en que viven los pobres. Estas preocupaciones y perspectivas se reflejaron, naturalmente en varios textos del magisterio eclesiástico. Medellín (1968) dice que Jesús vino para liberarnos del pecado, cuyas consecuencias son las servidumbres que se resume en la injusticia. Poco después el Sínodo romano sobre “ Justicia en el mundo” (1971) afirma que la misión de la Iglesia “incluye la defensa y la promoción de la dignidad y de los derechos fundamentales de la persona humana” (n.37).
Pablo VI en el texto correspondiente al Sínodo sobre la Evangelización dice. “ La evangelización aporta un mensaje explícito (...) sobre los derechos y los deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar (...) la paz, la justicia, el desarrollo; un particularmente vigoroso mensaje de nuestros días sobre la liberación “(Evangelii Nuntiandi n° 29-1974). En el discurso inaugural de Puebla (1979) Juan Pablo II inspirándose en la parábola del Samaritano, sostenía que la misión evangelizadora dela Iglesia “ incluye un elemento indispensable: la acción por la justicia y la promoción humana” (III,2) afirmación que influirá sobre varios documentos de dicha Conferencia.
(...) Se ve cada vez más que la promoción de la justicia constituye una parte esencial del anuncio del Evangelio; no constituye, evidentemente toda la evangelización pero no se ubica más únicamente en el umbral de la proclamación dela Buena Nueva, no se trata de una pre-evangelización como ha sido considerada algunas veces. Forma parte, más bien, de la proclamación del Reino, aun cuando no agota su contenido. No fue fácil llegar a esta conclusión pero está claro que su actual formulación evita tanto las separaciones empobrecedoras como las eventuales confusiones.
Administradores de su destino
(...) No existe verdadero compromiso con los pobres si se los considera solamente como personas que esperan pasivamente una ayuda. Respetar su condición de actores de su propio destino constituye una cláusula indispensable para el logro de una auténtica solidaridad. Por tal razón, el objetivo no es transformarse, salvo en casos de extrema urgencia y de corto plazo, en “ la voz de los sin voz” –como se ha dicho a veces- y seguramente con generosidad – sino de contribuir de una u otra manera a que la obtengan aquellos que hoy no la tienen.. Para toda persona ser el administrador de us propia historia es una expresión de libertad y de dignidad, punto de partida y fuente de un desarrollo auténticamente humano. Los pequeños de la historia fueron – y lo son todavía en gran parte – sus actores silenciosos.
Resulta por lo tanto importante señalar que la opción por el pobre no es algo que solo deberían hacer los que no son pobres. Los mismos pobres son llamados a optar prioritariamente por los pequeños y los oprimidos. Muchos lo hacen, pero, es necesario reconocerlo, no todos se comprometen con sus hermanos y hermanas de raza, de género, de clase social o de cultura. Viven como todo el mudo la presión ambiental y mediática que proclama las metas individualistas, promueven la frivolidad y se vuelven indignos de solidaridad. El sendero que los pobres emprenderán para identificarse con los postergados de la sociedad será diferente que el de las personas que pertenecen a otras clases sociales pero necesario – y se trata de un paso importante para ser sujetos de su propio destino.
Comunidades de base
Los primeros pasos hacia la la consideración de los pobres como administradores de su propio destino en el plano social tiene su correlato eclesial en la emergencia de las comunidades cristianas ( o eclesiales) de base. Se trata de algo más que una simple coincidencia cronol´gica: las comunidades forman parte de un vasto acontecimiento histórico sin el cual sería difícil comprender su aparición. La Iglesia no vive en otra Historia, esta conformada por seres humanos que pertenecen a universos sociales y culturales en los que cohabitan con personas de otros horizontes humanos y espirituales.
Las comunidades cristianas tanto como la teología que se elabora en el continente pone el acento sobre los pobres: portadores y no solo destinatarios del Evangelio, vinculado al derecho de pensar su fe y expresar su esperanza. Se trata de una perspectiva que surge de las experiencias delas iglesias locales latinoamericanas, como lo reconoce Puebla: “ El compromiso con los pobres y los oprimidos y la emergencia de las comunidades de base han ayudado a la Iglesia a descubrir el potencial evangelizador de los pobres “ (Puebla 1147) Las vivencias fundamentales de quienes participaron en Medellín fueron confirmadas y reforzadas recordándonos que vivir como discípulo, es vivir en participación comunitaria.
Hemos distinguido tres dimensiones (espiritual, teológica y evangelizadora) de la opción preferencial por el pobre con el objeto de analizarlas una a una y dibujar su perfil pero es evidente que si las separamos las empobrecemos y la debilitamos. Las tres se interpenetran y se nutren recíprocamente, consideradas como compartimientos estancos pierden fuerza (...)
Continuando coherente y creativamente con Medellín, Puebla y Santo Domingo, la Conferencia que tendrá lugar en Aparecida (Brasil) se propone repensar lo que significa vivir como discípulo en las condiciones antiguas y modernas en que se vive en América Latina y el Caribe. La Iglesia como el Samaritano, debe salir permanentemente de su camino, practicar la solidaridad con los más pobres y renovar su proximidad con ellos, buscar el Reino y su justicia. Y como el escriba que se vuelve discípulo del Reino debe sacar de su tesoro “ lo nuevo y lo viejo” (Mt.13,52) Lo nuevo y lo viejo.
DIAL, 1º de enero de 2007 - Traducción Susana Merino
UNA TIERRA PARA TODOS
En un trabajo conjunto entre la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen, Pastoral Social, Cáritas y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, se presenta este trabajo que busca ser una colaboración en el inicio de la reflexión hacia una Pastoral de la Tierra.
En una nación que está buscando su camino hacia la reconstrucción y desarrollo, es importante saber que la preservación del medio ambiente y la justa distribución de la tierra son claves para avanzar en este sentido.
Este escrito intenta estudiar el problema del derecho a la tierra de los pueblos aborígenes, la concentración de tierras en manos de extranjeros o grandes empresas en detrimento de pequeños productores, el uso indiscriminado de los recursos naturales, en especial las minas, los bosques y las reservas acuíferas y la responsabilidad del Estado frente a estas cuestiones.
Tanto en el Estado como en cada ciudadano argentino cae la responsabilidad de garantizar que el accionar de uno no afecte al bienestar del otro. En esta búsqueda constante por lograr un país mejor para todos, la palabra "todos" debe tener un sentido más amplio del que muchos tenemos en nuestra conciencia.
Este análisis solo intenta dar el puntapié inicial para que, tanto a nivel institucional como personal, se empiecen a tomar decisiones teniendo en cuenta el largo plazo y no la satisfacción inmediata de la productividad a corto plazo.
El enfoque Bíblico Doctrinal que plantea al comienzo de este trabajo, se basa en reavivar la concepción de la tierra como don. En un momento de secularización de la sociedad caemos en el olvido de que la naturaleza forma parte del regalo que Dios nos dio junto con la vida para que todos podamos aprovecharla. Es importante siempre tener presente que no hay razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a las propias necesidades cuando a los demás le falta lo necesario para vivir. Esto es importante saberlo, vivirlo y transmitirlo.
Resumen del texto
Capítulo I: Enfoque Bíblico Doctrinal
Analizando esta realidad a la luz de la enseñanza bíblica y de la Doctrina Social de la Iglesia se puede ver que la pérdida de la concepción de la tierra como don de Dios para el bienestar de todos, producto de la secularización de la sociedad, constituye la raíz de cualquiera de los problemas antes mencionados.
Desde el Génesis el hombre aparece como co-creador, comunicador y custodio de la vida. Como don de Dios el hombre debe ordenar y hacer crecer la naturaleza para el beneficio de todos. El hombre debe lograr una "tierra comunitaria", ordenado al mandamiento del amor: amando a Dios por sobre todas las cosas y con eso, participando con gratitud del don que recibió de Él; como así también, amando al prójimo, es decir, respetando al otro y buscando el bien común, con fraternidad y solidaridad.
Juan Pablo II sostenía que no es lícito utilizar este don para el beneficio de unos pocos, dejando a los otros, la mayoría, excluidos. No hay razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a las propias necesidades cuando a los demás le falta lo necesario para vivir.
El enfoque doctrinario se centra en dos principios:
- Destino universal de los bienes
- El derecho de propiedad privada con función social
Hoy nos encontramos con excluidos como los aborígenes sin tierra y los marginados urbanos, dos realidades diferentes con el común denominador de una sociedad que, lamentablemente, no puede dejar de lado la búsqueda personal frente a la necesidad imperiosa del que tiene al lado.
La principal propuesta que plantea este enfoque es aceptar el camino de la conversión a Dios, buscando vivir el mandamiento del Amor.
Capítulo 2: Concentración y acceso a la titulación de tierras rurales
La falta de una política estatal fundada en una equilibrada distribución de las tierras rurales, en el marco del predominio de una concepción utilitaria de la propiedad como un bien de mercado y no como bien social fue generando en nuestro país un fuerte proceso de concentración.
Este proceso, en el que grandes extensiones de tierra quedan en manos de unos pocos, estuvo señalado por:
- el marcado endeudamiento que sufrieron los productores agropecuarios a lo largo de la última década, en un momento en el que mercado llamaba a aumentar la productividad.
- los efectos derivados de las estrategias de los grandes capitales de inversión que ejercían una fuerte presión sobre los pequeños productores.
- la imposibilidad en algunos casos de seguir llevando adelante las actividades productivas.
Para muchos pequeños productores el acceso a la tierra productiva constituye un problema central por la falta de una legislación adecuada que limite la concentración y la generalización de prácticas de corrupción que impiden el acceso a derechos jurídicamente reconocidos.
Por el otro lado, dentro de los problemas institucionales que se presentan encontramos el de la titulación de tierras por razones como las dificultades de acceso (por distancias, falta de difusión, dificultad en los procedimientos, elevados costos, etc.) y por el funcionamiento de los aparatos burocráticos.
Dentro de estos dos problemas (de acceso y de titulación) podemos encontrar ciertas irregularidades puntuales:
- Ocupación de tierras fiscales: ocupación de ex territorios del Estado que nunca se terminan de regularizar.
- Ocupación de tierras privadas: los ocupantes viven y trabajan en tierras que son propiedad de alguna persona física o jurídica.
- Campos comuneros: fracciones de territorio entregadas a súbditos de la colonia española que se mantienen hasta el presente sin que hayan sido regularizadas.
- Aparcerías precarias: relaciones asimétricas entre los propietarios de la tierra y quien la explota.
- Sucesiones indivisas y divisiones condominiales fácticas: por problemas en la sucesión.
- Productores pobres en áreas naturales protegidas.
Extranjerización
Una causa importante a la hora de hablar de la tierra es el que trae el proceso de pérdida de soberanía y de recursos naturales, así como de concentración en capitales extranjeros. Se estima que este fenómeno obedece en gran medida al endeudamiento de los pequeños y medianos productores con el extranjero y, que en suma, se ve favorecido por la falta de ordenamiento legal por parte de la Nación y las provincias en lo referente a la legislación sobre tierras.
Maltrato a la tierra y a los recursos naturales
Cientos de miles de pequeños productores pobres y casi un millar de comunidades aborígenes se ven afectadas por el deterioro de los recursos naturales como consecuencia de la sobreexplotación y la falta de políticas de preservación del medio ambiente y de protección de los derechos de los pequeños productores.
Frente a tres problemas significativos del medio ambiente resulta necesario tomar conciencia del mediano y largo plazo para concientizar sobre la necesidad de tomar decisiones en ese plano y no pensando en el aumento de la productividad a corto plazo solamente. Estos problemas son:
- Crisis del recurso del agua: al contar con un importante reservorio de agua dulce la Argentina se ha convertido en foco de intereses internacionales que fomentan la privatización de las empresas públicas de aguas.
- Deforestación y expansión de la frontera agrícola: según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) el país ha perdido el 70% de sus bosques desde 1935. Los bosques se eliminan y son reemplazados por zonas de explotación agropecuaria que terminan generando la erosión y desertificación de los suelos a costa de un beneficio a corto plazo.
- Explotación minera: los emprendimientos mineros, además de ser malos para el trabajador, afectan gravemente a la supervivencia de comunidades indígenas, al tiempo que busca su apoyo mediante dádivas.
Encontramos una ausencia de un Estado con vocación política y de una legislación eficaz, capaz de poner límites a las grandes corporaciones, incentivando un uso productivo racional y equilibrado de la tierra, los recursos naturales y de la capacidad de trabajo de la persona.
Capítulo 3: Problemática de las tierras indígenas
La relación de los pueblos indígenas con su tierra es muy especial ya que se consideran sus hijos, afirman que no son dueños sino parte de ella, y que el fin no es explotarla sino convivir para trabajar cuidando la naturaleza con un desarrollo equilibrado para el bienestar común de la humanidad. Esta cosmovisión habla de la tierra como un espacio religioso, lugar de la esperanza y de la identidad, base y sustrato de la cultura.
La Constitución Nacional reconoce la preexistencia de los pueblos indígenas, su derecho a las tierras tradicionalmente ocupadas y otras aptas y suficientes, a una educación bilingüe intercultural, a su propia lengua y cultura y a la participación en aquellas cuestiones que los afecten. Sin embargo, pareciera que la situación de las comunidades se agrava cada vez más y los problemas estructurales que padecen se agudizan día a día.
La pregunta que hay que hacer ahora es cómo los afectan a ellos los problemas antes mencionados:
Concentración de la tierra: Sus territorios sufren una nueva invasión, la expansión de las grandes empresas agrícolas y la explotación. El problema es que la mayoría de estas comunidades se encuentran en esos territorios sin título de propiedad.
Un ejemplo puede ser el de comunidades en Salta que están siendo desalojadas (…) debido a que los ingenios azucareros y las grandes empresas que cultivan soja transgénica necesitan mayor superficie.
En otros casos, el problema surge de la mano de la negligencia del Estado, que lleva a que los hombres y mujeres jóvenes de las comunidades deban emigrar de su territorio por falta de trabajo e insuficiencia de recursos, insuficiente e inadecuada educación primaria y atención médica, o porque los programas de empleo no llegan o lo hacen de forma deficitaria.
Acceso a la tierra y titulación: La ausencia de una legislación nacional que en forma sencilla y ágil permita, mediante la titulación, hacer efectivo el derecho a la propiedad comunitaria de las tierras tradicionalmente ocupadas establecido por la Constitución Nacional, es otra dificultad grande.
Tierra y recursos naturales: La explotación de los recursos naturales presiona a las comunidades a abandonar sus tierras tradicionales. A su vez, al verse afectada la biodiversidad, contaminadas las aguas y al aire, limitado el acceso a territorios tradicionales, su economía y cultura se ven afectadas.
Capítulo 4: Acceso a la titulación de terrenos y viviendas urbanas y suburbanas
Pese a no ser el tema principal de este trabajo, el tema de la vivienda se relaciona directamente con este tipo de problemas. La problemática de la habitabilidad en áreas urbanas se relaciona con la tenencia irregular de la vivienda y el terreno como así también con una serie de cuestiones relativas a las características del hábitat, como ser:
- Condiciones inadecuadas de la vivienda: el 22% de los hogares urbanos reside en viviendas que presentan condiciones de materialidad deficientes. A la vez, un 15% sufre hacinamiento.
- Entorno inadecuado de la vivienda
- Problemas de acceso
Propuestas
Se realizan una serie de propuestas para la lograr una tierra para todos:
Hacia el interior de la Iglesia:
Promover la reflexión de forma tal de despertar la conciencia de todos los cristianos respecto de la importancia de este tema.
Tomar conciencia del cuidado de la creación como patrimonio común de todos.
Informar a las diócesis sobre las problemáticas antes descriptas.
Favorecer la capacitación de los agentes de pastoral sobre este tema.
Continuar y profundizar el trabajo articulado de las diversas pastorales en torno al tema tierra y recursos naturales.
Fortalecer el accionar de los diversos organismos de la Iglesia relacionados con este tema tanto en la prevención como en la superación de las problemáticas abordadas.
Incorporar la concepción de la tierra de la DSI en nuestras catequesis y en las currícula escolares y universitarias.
Es importante tener en cuenta que el Estado tiene su parte de responsabilidad para garantizar y velar por el bienestar de toda la sociedad, como también recae en cada ciudadano la responsabilidad de actuar con la honradez y justicia necesarias para mejorar día a día la convivencia entre todos, en la búsqueda de un bien comunitario en el que todos puedan tener una vida digna.
BREVE DEFENSA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
Jesús Roberto Ospina Salinas *
Ensayar una defensa de la Teología de la Liberación (TL), excede estas notas, porque me considero sólo un militante de una causa, la de los pobres, y además, debido a todo lo que esta propuesta representa. De otro lado, creo que la práctica de millones de personas en el mundo es casi suficiente afirmación de su vigencia y dinamismo. Sin embargo, aquí en la lista de Río Abierto*, se ha aludido a la TL, y quería señalar que el aporte de Teología de la Liberación tiene, desde mi perspectiva, dos aspectos fundamentales.
El primero es obvio y tiene que ver con relación a la puesta en agenda y en evidencia para toda la Iglesia Católica (y otras también) que lo central del mensaje evangélico es el amor a Dios y el amor al prójimo, y que se ama auténticamente a Dios cuando se ama al prójimo, que en la Biblia y en la práctica de Jesucristo, está descrito este amor al prójimo como un amor al más débil, a la viuda, el forastero y el huérfano, y ellos son hoy en el Perú y en el mundo, preferentemente los pobres y los extremadamente pobres y excluidos. Y que para hacer concreto ese amor TL propone como vía o expresión, la Opción Preferencial por los Pobres, OPP, es decir, se subraya la calidad de opción, de elección, de alternativa, haciendo uso de la libertad humana que todo tenemos de elegir un enfoque frente a otros. No es obligación ni una imposición el amar a los pobres. Esta opción se ha sembrado en el terreno de la libertad.
Esta opción busca la liberación integral del hombre, tarea que no es fácil y exige cambios, por ello se señala que el hombre requiere una transformación, de una liberación que tiene que ser interna (en nivel de la falta de actitudes y valores en el ser humano), como social (optar por construir y comprometerse a vivir en una sociedad justa) y reconciliarse con el amor gratuito de Dios, para tener fe y fortaleza, y superar así el pecado -para los creyentes- raíz última de los males humanos.
Ello es así porque la historia humana y la historia de Dios están unidas. Aquí en la tierra se realiza el plan de Dios, no es posible pensar en un Dios de la Vida sin que éste se inserte en esa vida, más aún si El la creó, por tanto Dios es el primer promotor de la historia. Un punto destacado por eruditos es el tema del libre albedrío: Dios respeta su creación y las iniciativas que los hombres tienen de optar por hacer el bien, de allí la necesidad para los creyentes de actuar, de comprometerse con la historia, y como vimos antes, desde los preferidos de Dios: los pobres.
Así pues, Dios está presente en todo ser humano, de forma latente (porque todos somos hijos de Dios por ser seres humanos) si no es creyente, y de forma activa si cree en Dios y además practica la justicia, por tanto Dios opera en la historia a través de los actos humanos. Por eso se dice que quien dice amar a Dios y no ama a su prójimo, miente, pues es la acción la que descubre y revela a Dios en el hombre. La oración también es una acción, creo, cuando se orienta al amor, cuando es una expresión de amor.
La monumental obra del Padre Gustavo Gutiérrez, Teología de la Liberación, Perspectivas, y de otros teólogos, han marcado y desarrollado estas, y muchas otras ideas. Los teólogos para sustentar su propuesta recurren a las ciencias sociales, así como San Agustín, Santo Tomás y otros teólogos recurrieron a Aristóteles y otros eruditos y disciplinas de su tiempo. Porque según ellos la teología (como toda disciplina que se precie de tener rigor académico) debe estar en diálogo con el pensamiento de su época. Estar en diálogo con otro se entiende que primero se debe tener una identidad y desde allí buscar otras disciplinas para tratar de entender mejor la realidad.
Así, si TL quería hablar sobre la pobreza en el mundo debía contar con algunas herramientas que pueda darle una idea de lo que hoy entendemos por pobreza y entender algunos de los mecanismos (el sistema esclavista o la feudalidad, por ejemplo) que la sociedad (los hombres) han establecido producto de los cuales se ha generado una división artificial en el mundo: ricos y pobres. Por estos diálogos algunos han querido ver una adhesión a ciertas ideologías, nada más ajena y lejana a los teólogos de la liberación (y viceversa, es decir los científicos sociales no se convierten al cristianismo por establecer un diálogo con la teología).
Pero siempre estos diálogos e instrumentos (entre cualesquiera que sean las disciplinas) están al servicio del fin que persigue, en este caso la teología, que es la de servir de interpretación y de actualización de un mensaje evangélico que tiene hoy una enorme vigencia. Si la práctica de Jesucristo (su modo de actuar en la historia) tiene hoy vigencia (los teólogos de la liberación le llaman, la Opción Preferencial por los Pobres) no es debido sólo al aporte de la TL, sino fundamentalmente por su hondura y densidad como valor humano de amor y servicio. Alguna vez leí al P. Gustavo decir algo así como que ojalá en la sociedad no fuera necesaria la TL, debido a que en ese mundo ya no existiría pobres ni injusticias en el mundo, pero mientras eso subsista, decimos nosotros, claro que existirá TL, siendo un vehículo que manifieste un mensaje evangélico que anima a construir un mundo solidario, justo y de amor entre todos los hombres y mujeres.
Un segundo aporte tiene que ver con este último tema, la construcción de una sociedad justa y preñada de valores humanos. Esa sociedad nacerá del esfuerzo y del sueño de hombres y mujeres que apuestan por una renovada relación horizontal, amical y justa entre todos los seres humanos. Y los hombres y mujeres, cualquiera sea su religión, creencia, ideología, raza, son seres humanos que pueden elegir tener un modelo de conducta frente a la vida. Pueden elegir tener al egoísmo como su fundamento o el amor, la solidaridad o el individualismo, y pueden tener a la justicia y a la misericordia como dos pilares de los cuales debería de brotar la armonía y el respeto, etc., etc. Y estos valores pueden venir de opciones políticas o ideológicas (caso del liberalismo, comunismo o socialismo), pero también pueden venir de corrientes religiosas, las cuales, en su legítimo derecho al uso de la libertad de expresión pueden animar a la gente a tener un tipo de conducta, un tipo de práctica y un modelo de sociedad en la cual deseen vivir. No como una imposición sino como una asunción libre de ideales frente a la realidad.
Es allí que la TL, y otras teologías e iglesias, vienen sembrando ideales en el páramo de virtudes que se ha convertido el proceso de globalización, o mejor en el rebrote de ideales del egoísmo e individualismo como motor de la historia, y por ello el vale todo y el poder del más fuerte, dejando a los débiles a merced del mercado (eufemismo del avance de los poderosos sobre los demás). De allí la importancia de mensajes como los de Leonardo Boff, entre otros, respecto de la necesidad de construir una sociedad que esté basada en valores humanos de solidaridad y amor. Porque una sociedad se construye sobre valores y principios, esos son los pilares sobre los que se asienta la economía y el comercio. La tecnología, los inventos, los descubrimientos (que deben ser alentadas) están siempre al servicio de la sociedad que impera. Así, hoy se hace tecnología de guerra para eliminar al hombre, y no tecnología de vida para eliminar el hambre. Las prioridades están clarísimamente diseñadas y expresadas.
Es verdad que uno puede discrepar de esas prioridades e incluso de opiniones que pongan unos valores sobre otros en sociedades diferentes (igualdad sobre la libertad o viceversa), pero eso -si bien puede tener una connotación política, en el sentido de participar del debate sobre los fundamentos ético, morales y humanos que rigen a una sociedad- no anula la perspectiva de la opinión, salvo que en nombre de una iglesia o creencia se avale tal sociedad, identificándola como el Reino de Dios, pues si bien Dios opera en la historia humana, El y su Reino, son más que la historia humana (lo cual no la excluye, por el contrario es parte de esa historia) es también divina. Entonces, frente a la forma cómo está construida una sociedad, claro que todos, incluidos sacerdotes y teólogos tienen una opinión que dar.
Es más, si creen en un Dios de Vida en la historia, pues están moralmente obligados a dar una opinión. Sin embargo, no se trata de que ellos planteen los mecanismos y los procedimientos para hacer esa tal sociedad, esa no es su competencia, es más no he oído jamás a ningún teólogo serio decir esa sociedad debe ser hecha de una u otra forma, sino que ellos hacen una reflexión y orientan al hombre a que éste y la sociedad que construyan o desean construir, sean concordantes con su condición humana, de respeto y valor por la vida y por la construcción de un mundo justo y pleno de amor especialmente por los que más sufren, los pobres. Para ellos eso viene de Dios, para otros puede ser simplemente una condición para expresar la calidad de ser humano de todos y cada uno. El amor es más que la libertad que uno puede concebir para expresarlo.
Finalmente, el aporte de la TL en la puesta en vigencia de una práctica de solidaridad y amor instaurada hace 2,000 años, es innegable e incuestionable, ha animado, reanimado e inspirado la fe de millones de personas, permite el diálogo entre iglesias, y redescubre el valor de cada ser humano al margen de su condición social. No sólo eso, sino que al iglesia católica la ha hecho suya desde temprano. Por todo ello, y con toda seguridad mucho más, hay un agradecimiento a los inspiradores de una teología que se ha nutrido y vive en una iglesia y en un pueblo que busca a Dios en la justicia y en el corazón de cada ser humano.
* Corriente por la democracia con justicia social y el ejercicio ético de la política, del cual el autor es miembro. www.rioabiertoperu.org
* Colaborador del Grupo de adolescentes y jóvenes "Emprendedores del Sol" de Villa María del Triunfo
Aparecida: A la espera de una Asamblea y un Documento "con espíritu"
EL SALVADOR, Carta a Ignacio Ellacuría
Jon Sobrino*
Querido Ellacu:
Pronto se reunirán los obispos en Aparecida, y Dios sabe qué ocurrirá. Lo que es claro es que hay que "revertir la historia", como dijiste en tu último discurso en Barcelona diez días antes de tu muerte. Ciertamente hay que revertir la historia del continente, y también, en buena medida, la historia de la Iglesia.
En Medellín estuvo el dedo de Dios. Lo agradeciste y lo pusiste a producir entre nosotros los jesuitas y en la espiritualidad de san Ignacio, en la UCA y en el país. Pronto se generó una reacción, pues un Dios de los oprimidos molesta. Reaccionó la Casa Blanca con el informe Rockefeller. Y reaccionaron también algunos miembros del CELAM. Tristemente, comenzó una campaña de ataques a obispos, teólogos, religiosas y comunidades, y no siempre con buenas artes.
En ese contexto, Puebla debía poner freno a Medellín, de lo que pronto caíste en la cuenta. Analizaste en profundidad el documento preparatorio, y mostraste sus aciertos y sus fallos. Y por cierto, hiciste hincapié en que la ambigüedad no se superaría "si no se transforma radicalmente su cristología y eclesiología". Lo recuerdo ahora porque esa advertencia sigue siendo necesaria. A veces da la sensación de que Jesús de Nazaret hubiera desaparecido de la cristología oficial. Y de "la Iglesia de los pobres" -nada digamos de "la Iglesia popular"- ya no hay mención. Pero no sólo criticaste, sino que aportaste un texto espléndido: "El pueblo crucificado. Ensayo de soteriología histórica", que, junto con las homilías de Monseñor, hizo época: los pueblos crucificados son la presencia de Dios y de su Cristo, y de ellos proviene salvación. Te mantuviste firme en la línea de Medellín, y lo enriqueciste. Hoy pocos hablan así.
Puebla no llegó a romper con Medellín, pero el deterioro eclesial se hizo notar, y en Santo Domingo fue inocultable, como ahora se reconoce sin tapujos. Estuvo organizado y controlado desde Roma. Por lo que toca al texto, increíblemente no se dio importancia a los mártires ni se agradeció el amor mayor que derrocharon, lo que es la piedra angular de toda Iglesia cristiana -y los pobres de la ciudad de Santo Domingo fueron ocultados tras altos muros. En lo personal, la Iglesia me daba la sensación de deambular con miedo a perder prestigio y con deseo de conseguir éxitos mediáticos y cuantitativos. Y todavía hoy, a pesar de numerosas celebraciones, música y procesiones, no dejo de percibir cierta desorientación e incluso tristeza eclesial.
Dicho en forma de tesis, en Santo Domingo no se reconoció a Medellín como nuestra "Asamblea de Jerusalén". En Medellín se decidió no ya ir a los gentiles, sino ir a los pobres, acompañarlos y aprender de ellos. En Santo Domingo hubo déficit y descuido de la causa de los pobres, aunque no faltaron algunas palabras sobre inculturación, lo que agradecieron sinceramente indígenas y afroamericanos, como sólo saben hacerlo los pobres, incluso cuando nos acordamos de ellos a medias y tarde. Y en mi opinión, lo más grave era la sensación de que la Iglesia no tuviera nada importante de que alegrarse. Lejos quedaba la exultación de Pablo en medio de persecuciones como las nuestras. Y poco había de la alegría de Jesús: "Gracias, Padre, por haber revelado estas cosas a los pequeños". No se notaba mucho de la alegría de las comunidades, de sus romerías y aniversarios de mártires, de la solidaridad, la "ternura de los pueblos"… Y sin gozo no puede prosperar una Iglesia basada en una buena noticia.
La Iglesia de Medellín se responsabilizó de y cargó con la historia. Ahora, aunque con algunas buenas palabras en sus mensajes, en su conjunto no da la sensación de escuchar el "sordo clamor que brota de millones de hombres" -oprimidos, mujeres, indígenas, afroamericanos, emigrantes, jóvenes que no saben qué hacer ni a dónde ir-, conocidas palabras con las que comenzaba La pobreza de la Iglesia. Ni da la sensación de que su gran opción fundamental es "bajar de la cruz a los crucificados", como tú decías, Ellacu.
Pareciera, pues, que hemos perdido el rumbo. Y no echamos mano de nuestra tradición para retormarlo: dom Helder Camara, don Leonidas Proaño, don Sergio Méndez Arceo, símbolos de una Iglesia comparable a la de Las Casas y Valdivieso. Y por ello tampoco se oye mucho, ciertamente no como antes, lo que sigue en la cita de Medellín: "pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte". ¿Nos piden hoy los pobres que les liberemos? ¿Estamos cargando con su historia?
Si dilapidamos la honradez y el gozo que se originó con Medellín, la marcha atrás es inevitable, y cada día que pasa acumulamos retraso. La tarea no es, pues, fácil, pero es posible. En Aparecida Dios puede volver a irrumpir, como en Monseñor Romero ante el cadáver de Rutilio. Y también en todos nosotros, aunque no sea más que por pudor. Y veo algunos signos de esperanza.
Hay obispos que piensan que no podemos seguir con exagerado centralismo y sin hacer central la realidad de nuestras comunidades, sus gozos y tristezas. No es evangélico, no es humano y no resuelve los problemas. Hay que cambiar y mirar a las comunidades
Hay gente que piensa y profundiza en las corrientes subterráneas que mueven la historia. Hablan del Dios, que se mostró en Jesús, y también del que se siente como en casa entre otros hombres y mujeres, que lo han adorado y amado desde antes del cristianismo. Hablan del ser humano y de lo que humaniza: honradez con lo real, compasión sin componendas, justicia contra la opresión, comunidad y colegio antes que individuos aislados, el sentido común de la jerarquía de verdades…
Hay grupos de laicos, sacerdotes y religiosas, que siguen con esperanza y en resistencia permanente contra toda suerte de males. No se han dejado vencer por el desánimo y habita en ellos lo que suelo llamar santidad primordial. Emociona verlos reunidos para analizar el documento preparatorio y hacer propuestas. Lo más importante es que se reúnen en comunidad y que, con o sin el documento preparatorio, miran y analizan la realidad del pueblo, de sus familias, de sus parroquias, y de sí mismos. Miran a la Iglesia para ver cómo está y cómo debiera estar. Y nos lo dicen. Aunque en pequeño, cumplen tu gran deseo, Ellacu, que recordamos estos días: "que el pueblo salvadoreño -y todos los pobres y oprimidos- hagan sentir su voz" -también en la Iglesia.
¿Cómo será Aparecida? Sólo Dios lo sabe. Ojalá desencadene, en personas, grupos y obispos, dinamismos creativos, pero ahora sólo nos fijamos en el texto que escribirán los obispos. El documento preparatorio es decepcionante, pero es muy buena señal que ya se están haciendo propuestas importantes para cambiarlo. Las más novedosas son sobre Dios en las diversas religiones, la Iglesia en un mundo de grandes novedades, la mujer -de una vez por todas- como persona, cristiana, ministro y miembro de la Iglesia, nombramiento de obispos… Las más fundantes (increíblemente ausentes del documento preparatorio) son sobre Jesús de Nazaret, el reino de Dios que anunció y el antirreino que combatió, la Palabra de la Escritura… Las más urgentes son sobre la vida, la justicia y la verdad para las mayorías… Y hay también un esfuerzo, grande y cariñoso, para presentar a María de Aparecida cómo símbolo, a la vez, latinoamericano y cristiano: rostro de los pobres del continente y rostro de su Dios.
El texto de Aparecida deberá ser analítico, bien analizado -y ojalá se busque la presencia de personas competentes en Biblia, teología, pastoral, saberes humanos que ayuden a los obispos. Así procedían hace años muchas conferencias y obispos entre nosotros -y recordamos bien cómo insistías en la importancia de buenos análisis y conceptos. Pero el texto necesitará, además, espíritu, lo cual es otro de tus legados. "Pobres con espíritu", escribiste, para hacer convergir las bienaventuranzas de Lucas, "materialidad", y las de Mateo, "espíritu". Y en otro contexto, aunque no te atraía la idea de una UCA doctrinalmente confesional, sí insistías en que fuese una UCA "con espíritu". Por eso la definiste como una universidad, "razón", de inspiración cristiana, "espíritu".
Eso es lo que esperamos de Aparecida: "textos con espíritu". Algunos preguntarán qué es eso, y sólo puedo responder con dos ejemplos. En la homilía del 10 de junio de 1977 Monseñor Romero dijo lapidariamente: "Jamás nuestra Iglesia dejará sólo a nuestro pueblo que sufre". El pueblo captó el concepto, y el espíritu que lo empapaba. Y, por ambas razones, aplaudió. Y otro texto tuyo. "Lo que las agencias de turismo hacen para que el mundo se divierta debería hacer la Iglesia en dirección contraria para que el mundo se convierta". Con ello quedaba claro el concepto que ya habías desarrollado sobre lo que hay que hacer con el "pueblo crucificado". Y quedaba clara la exigencia a un hacer, decidido y dialéctico. El texto tenía espíritu. Era evocativo y provocativo. En Aparecida son necesarios ese tipo de textos, que posean verdad con lucidez y espíritu con ánimo. Y para ello quizás puedan ayudar las siguientes reflexiones.
1. Libertad en contra del miedo. Dicho con sencillez, hay miedo en la Iglesia, Ellacu. No es el miedo de tu tiempo a los que podían matar el cuerpo, sino a los que pueden dañar nuestra comodidad, a que seamos reconocidos o censurados. Miedo a perder privilegios, status, poder social. La impresión que damos muchos jerarcas y sacerdotes es que muchas veces estamos como paralizados. Es importante recuperar la libertad, lo que, además, es central en la fe: somos hijos, no siervos. Y en nuestras manos tenemos una palabra que, por ser de Dios, no está encadenada.
2. Humildad, examen de conciencia. En el texto citado de Medellín proseguían los obispos: "Llegan también hasta nosotros las quejas de que la Jerarquía, el clero, los religiosos, son ricos y aliados de los ricos". Matizaron las quejas, a veces basadas en apariencias, e insistieron en la pobreza de parroquias y diócesis, pero concluyeron con una gran verdad. "En el contexto de pobreza y aun de miseria en que vive la gran mayoría del pueblo latinoamericano, los obispos, sacerdotes y religiosos tenemos lo necesario para la vida y una cierta seguridad, mientras los pobres carecen de lo indispensable y se debaten entre la angustia y la incertidumbre". Ejemplo de honradez y de humildad, y hasta una forma de pedir perdón.
3. Palabra en contra del silencio. Nos podemos equivocar, pero no podemos callar ante lo que afecta gravemente al mundo de hoy, el de 2.000 millones que tienen que vivir con dos dólares al día. Hablamos sobre problemas graves de la familia, con razón, pero no contra la guerra preventiva -su concepto y su realidad- del presidente Bush, que produce miles de muertos. Denunciamos algunos pecados de los otros, pero callamos demasiado los propios -algunos de ellos aberrantes-, a no ser cuando ya son inocultables. La Iglesia menciona y condena ideologías, hasta el día de hoy, como el nazismo y el comunismo. Pero la ideología del capitalismo en sí -no sólo el salvaje- no es denunciada con vigor. Y tampoco se recuerda la ideología de la doctrina de la seguridad nacional, causante entre nosotros de decenas de miles de muertos, a manos, muchas veces, de bautizados.
4. Parresia en contra de la pusilanimidad. El entusiasmo abunda, y en exceso, en muchos movimientos. Pero nos quedamos cortos en el anuncio no de cualquier Dios sino del Dios de pobres y víctimas. Proclamar la realidad de ese Dios no es cosa de mera doctrina, sino de convicción y de parresía. Y tampoco lo es proclamar a Jesús, el de Nazaret, el que pasó haciendo el bien y murió crucificado, y así se nos manifestó como el Hijo de Dios. Hace falta audacia para proponer a ese Jesús como el hermano mayor, y no aguarlo de mil formas, infantiles o solemnes.
5. Respeto a lo propio en contra de la imposición universal. Que existan tensiones en una macro-comunidad como la Iglesia es comprensible, pero, hoy por hoy, el problema no reside tanto en algún turbio deseo de independizarse las iglesias locales del tercer mundo, las de pobres, indígenas y afroamericanos, que configuran "la gran Iglesia de los pobres". Suele provenir, más bien, del centro: sospechas, advertencias y condenaciones, y poco agradecimiento. El espíritu de inculturación no abunda. Y aun cuando hacemos la opción por ellos, en el centro de la Iglesia no están los pobres -tampoco lo están en las democracias-, sino algo que más se parece a riqueza y poder.
6. Seriedad en contra del facilismo. Depende de lugares, pero da pena ver en muchas comunidades que, cuanto más light son las cosas, más religiosas parecen. Recuerdan la advertencia de Peguy: "porque no son de este mundo creen que son del cielo". Que esto suceda entre los sencillos es hasta cierto punto comprensible, pero es irresponsable apoyar religiosidades de lo mágico y melifluo que no humanizan. Jesús dijo "háganse como niños", pero no dijo: "háganse aniñados, no discurran, no pregunten, no protesten". Cierto es que a Dios no se va por el camino del racionalismo, pero es triste que se toleren y aun se fomenten algunos tipos de religiosidad como si los sencillos no tuviesen capacidad de razonar. Y peor aún, si ello se tolera o se fomenta porque así al menos mantendrán la fe. En tu tiempo decías Ellacu que la concientización es más urgente que la alfabetización. En la actual coyuntura de la Iglesia diríamos que la maduración en el hecho de la fe es más urgente que expresarla religiosamente, cosa muchas veces pintoresca.
7. Mystagogia y credibilidad en contra de la mera doctrina. Y también hay que insistir en la otra dirección. Muchos van despertando a la razón, pues la credulidad no dura para siempre. Entonces hay que ofrecer verdad, pero sin imponer una mera doctrina. Por ello cada vez es más necesaria la mystagogía que conduce al misterio de Dios. Significa introducirnos en un misterio que es mayor, pero que no empequeñece, que es luz, pero que no ciega, que es acogida, pero que no impone. Y eso en definitiva, sólo es posible comunicarlo si tenemenos credibilidad. Sin ella, escucharemos las palabras de la Escritura: "por causa de ustedes se blasfema el nombre de Dios entre las naciones". Con ella, "la gente alabará a Dios".
8. La Iglesia de los pobres en contra de una Iglesia vaciamente universal. El sueño de Juan XXIII y del cardenal Lercaro, de don Helder Camara y de Monseñor Romero, sigue siendo la "Iglesia de los pobres" -¿de quién, si no? Esto significa que los pobres son el principio inspirador de la Iglesia, no sólo los beneficiarios de su opción. No niegan nada ni excluyen a nadie, pero son indispensables para configurar cristianamente todo lo cristiano: lo que podemos saber, lo que nos es permitido esperar, lo que tenemos que hacer y lo que se nos ha dado celebrar. Y todos somos llamados a participar, aunque de diversa forma, análogamente, se decía antes, en la "pobreza real" de los pobres y en el espíritu de "los pobres con espíritu".
Ellacu. Termino recordando tu último discurso: "Sólo con todos los pobres y oprimidos del mundo podemos creer y tener ánimos para intentar revertir la historia". Nos dices, pues, que los pobres son fuente de una fe y de un ánimo que no nos vienen de ninguna otra parte. Como te escribí el año pasado, "fuera de los pobres no hay salvación". Esperamos que Aparecida lo proclame.
Y junto a ellos, lo mejor que ha producido nuestra Iglesia y nuestro pueblo: los mártires. No veo cómo es posible reunirnos sin recordar y agradecer a los miles de mártires -así llamamos a los que entregaron su vida por amor. Y ya que es una conferencia de obispos, no veo posible no recordar y agradecer, con orgullo, a sus hermanos Enrique Angelelli, Oscar Romero, Joaquín Ramos, Juan Gerardi.
Ya sé que, ante estas cosas, el Vaticano impone paciencia, prudencia, silencio. Pero tú no actuaste así. Tres días después de su asesinato dijiste: "con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador". Y don Pedro Casaldáliga escribió el "San Romero de América". Lo mismo ha dicho el cardenal Carlo María Martini, el 15 de octubre, de 2005, desde Jerusalén:
"Me parece, pues, que su muerte es la de un mártir de la justicia, de la verdad y de la caridad. Y aunque yo sea del parecer que no necesitamos multiplicar demasiado los santos canonizados, vería con agrado que su heroicidad y ejemplaridad, sobre todo para los obispos, sea reconocida oficialmente por la Iglesia".
Ellacu, ojalá en Aparecida remontemos vuelo, sin reproches y con magnanimidad, sin rencores y con esperanza. Pero es importante retomar el rumbo y encaminarnos hacia un "nuevo Medellín". En Aparecida deberá haber mucho de "nuevo", pero también mucho de "Medellín". Y eso es lo que, en medio de los fallos y limitaciones que hemos mencionado, sigue presente en América Latina: religiosas que defienden a indígenas oprimidos; laicos y laicas que trabajan por los derechos humanos de los pobres, y con enfermos de sida; campesinos que estudian la biblia y se adentran en la teología; grupos de solidaridad con los emigrantes; romerías populares y aniversarios de mártires; innumerables vidas escondidas admirables; obispos dedicados a su pueblo y que se mantienen "en rebelde fidelidad"… Y una larga letanía de cosas buenas que hacen los pobres y quienes con ellos se solidarizan.
Y hay fe. Siguen creyendo en un Dios que es Padre-Madre. En un Hijo que es Jesús de Nazaret, crucificado y resucitado. En un Espíritu que es señor y dador de vida y que habla por los profetas. Y es que el evangelio es como una pequeña planta que crece en cuanto la cuidamos un poco. Cuidarlo con esmero es la herencia de Medellín. Por eso tenemos esperanza. Y por eso, año tras año, les recordamos a ustedes, a todos los mártires. Ustedes son los cuidadores, los guardianes del Evangelio.
Jon
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Nota de la redacción de Adital:
Para saber más sobre Ignacio Ellacuría
http://www.ensayistas.org/filosofos/spain/ellacuria/introd.htm
Nació en Portugalete, provincia de Vizcaya (España). A los 17 años, el 14 de septiembre de 1947, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús. En 1955 es licenciado en Filosofía. Y, entre 1955 y 1958 ejerce de formador de seminaristas diocesanos en el Seminario de San José de la Montaña (San Salvador). En Innsbruck (Austria), estudió Teología. Uno de sus maestros influyentes fue el profesor Karl Rahner. Ordenado presbítero en Innsbruck, el 26 de septiembre de 1961, hace sus últimos votos como jesuita en 1962, en su pueblo natal. De 1962 al 1965 realizó los estudios para el doctorado en Madrid, en la Universidad Complutense, bajo la dirección de Xavier Zubiri quien siempre le consideró como el continuador de su obra. Su Tesis Doctoral en la Universidad Complutense (Madrid 1965) lleva por título: La principialidad de la esencia en Xavier Zubiri -obra todavía inédita, que requiere una edición crítica-. Hace también los cursos de Doctorado en Teología pero no presenta Tesis, aunque sabemos que su principal preocupación era Dios y la realidad histórica. En 1967 regresa a El Salvador para incorporarse a la Universidad Centro Americana (UCA) "José Simeón Cañas" como profesor. Mantiene la colaboración con Xavier Zubiri y viaja a menudo a España. Pero la Conferencia de Medellín (IIª Conferencia del Episcopado Latinoamericano, de 1968) marca también su reflexión y producción teológica orientada hacia la liberación. Desde 1968 hasta su muerte será miembro del equipo rectoral, denominado "Junta de Directores" de la Universidad de la UCA, de la que será un cualificado motor incluso antes de ser el Rector. Ya en 1969 logra que la UCA asuma la revista de Estudios Centro Americanos (ECA), en la que publica muchos de sus artículos filosóficos, teológicos y políticos. De 1970 a 1973 se hace responsable de la formación de los jóvenes jesuitas de la Provincia Centroamericana, cargo que le lleva a conocer al padre Arrupe, General de los Jesuitas, defensor del principio de la encarnación en el trabajo pastoral, con quien siempre mantendrá una relación de afinidad. En 1972 es nombrado Director del Departamento de Filosofía (pues la UCA no tiene Facultad de Filosofía), y en 1973 publica su libro Teología política, obra que será editada posteriormente en inglés, en Nueva York, en 1976, bajo el título Freedom Made Flesh: The Mission of Christ and His Church. En 1974 funda el Centro de Reflexión Teológica en la UCA. En 1976 es nombrado director de la revista de Estudios Centroamericanos (ECA). En 1979 se produce un Golpe de Estado de la Junta de Gobierno en El Salvador. Fracasa este intento y se desencadena una cruel violencia y guerra en el país. En 1980, el 24 de marzo, es asesinado el arzobispo Mons. Romero durante la eucaristía. Desde 1980, El Salvador vivirá una larga guerra civil de doce años, en los que la Guerrilla se enfrentará permanentemente al Ejercito Nacional. Y ya en 1981 Ignacio Ellacuría planteó abiertamente la solución negociada al conflicto. Tras la muerte de Zubiri (año 1983), Ellacuría es nombrado Director del Seminario Xavier Zubiri. El año 1984 publica en España un libro que interpela a la Iglesia institución: Conversión de la Iglesia al Reino de Dios. Con Jon Sobrino funda la Revista Latinoamericana de Teología. En 1985, con monseñor Rivera y Damas media para lograr la liberación de la hija del Presidente Duarte, secuestrada por la Guerrilla, y de 22 presos políticos. Y, en 1986, sigue insistiendo en la necesidad de una salida negociada al conflicto civil de El Salvador. A primeros de noviembre de 1989 Ellacuría recibía en Barcelona el Premio de la Fundación Comín, otorgado a la UCA de San Salvador. Mientras, el Gobierno de aquel país temía no poder frenar la presión de la Guerrilla en la propia capital de San Salvador. Ellacuría adelantó su regreso a El Salvador sobre el 13 de noviembre, para intentar mediar una vez más en pro de la paz y la convivencia. El 16 de noviembre de 1989 fue asesinado por soldados salvadoreños del propio Ejército Nacional, en la residencia de la Universidad, junto con los jesuitas Ignacio Martín Bavó, Segundo Montes, Armando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López. Fueron también vilmente asesinadas Elba Julia Ramos, persona al servicio de la Residencia, y la hija de ésta, Celina, de 15 años. En la actualidad, el cuerpo de Ignacio Ellacuría yace enterrado en la capilla de la UCA.
* Teólogo